Periodistas exiliados denuncian desprotección en Costa Rica pese a aumento de la represión transfronteriza del régimen Ortega-Murillo
La creciente documentación sobre la represión transfronteriza del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo —alertada desde septiembre por el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN)— se ha convertido en un argumento sólido para exigir que Costa Rica fortalezca la protección a periodistas nicaragüenses exiliados. Sin embargo, las recientes denuncias muestran un panorama muy distinto: comunicadores que huyen de la persecución en su país se encuentran en Costa Rica con instituciones incapaces o renuentes a brindar resguardo real, según relata el medio Nicaragua Investiga
Uno de los casos más recientes es el de Jennifer Ortiz, directora del medio Nicaragua Investiga, quien acudió a las autoridades costarricenses para denunciar amenazas provenientes de operadores del régimen sandinista. La respuesta que recibió, asegura, fue desconcertante:
“Me recomendaron desaparecer del mundo digital, dejar el periodismo, borrar todo el trabajo de Nicaragua Investiga y esconderme para no volver a opinar en ninguna plataforma”, relató Ortiz en su página de Facebook.
La periodista afirmó que, ante semejante recomendación, decidió firmar un documento para deslindar de responsabilidad a los funcionarios que le sugirieron abandonar su profesión, la misma que le costó el exilio y la desnacionalización en 2023.
Su temor no es infundado: precedentes como el asesinato del exmilitar Roberto Samcam, baleado en su casa en Moravia el 19 de junio tras huir de Nicaragua, siguen siendo una sombra para quienes buscan protección.
El Ministerio Público admite que no tiene recursos para protegerlos
Ortiz acudió a la Unidad de Protección de Testigos del Ministerio Público. Allí, aseguran varios periodistas exiliados, la respuesta suele ser la misma:
falta de recursos, de personal y de logística para ofrecer seguridad efectiva.
Entre las denuncias presentadas por Ortiz figura la advertencia de que voceros del sandinismo monitorean a un grupo de exiliados en Costa Rica, incluidos periodistas. El riesgo —y el alcance del régimen— es claro.
Desde 2024, varios comunicadores han optado por abandonar incluso el país vecino debido a la inacción institucional y al temor de que la persecución los alcance.
La represión ya no conoce fronteras
El GHREN lo expresó ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: la represión de Ortega y Murillo fuera de Nicaragua incluye:
- privación arbitraria de la nacionalidad
- prohibición de entrada al país
- confiscación de bienes
- vigilancia digital
- amenazas y acoso
- castigo a familiares que permanecen en Nicaragua
El silenciamiento va más allá de lo físico: se extiende al ámbito digital, legal y psicológico.
Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha reiterado que la represión contra la prensa independiente ha alcanzado niveles “alarmantes”.
Periodistas que se esconden o abandonan la profesión
Nicaragua Investiga ha documentado casos de periodistas que, aun viviendo fuera del país, mantienen un perfil bajo o dejan el oficio porque sus familiares siguen bajo riesgo en Nicaragua.
“Las amenazas y agresiones no se detienen aunque uno cruce la frontera. Muchos periodistas deben dedicarse a otros trabajos para sobrevivir y para evitar que sus familias sufran represalias”, indicaron desde el medio.
PCIN reconoce agresiones en Nicaragua, pero admite que casos en el exilio son difíciles de documentar
La Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), fundada en Costa Rica, registró 81 agresiones contra periodistas entre enero y julio de 2024:
allanamientos, detenciones arbitrarias, confiscación de equipos, exilio forzoso y ataques cibernéticos.
A este medio, la PCIN señaló:
“No tenemos denuncias formales de amenazas físicas o vigilancia directa contra periodistas exiliados en Costa Rica. Pero sí conocemos, de forma indirecta, casos de colegas vigilados por operadores del régimen en territorio costarricense”.
La organización explicó que muchos periodistas dejan de reportar incidentes cuando abandonan la profesión por razones económicas o de seguridad, lo que dificulta la medición real del riesgo transnacional.
Violencia digital que cruza fronteras
La PCIN confirmó agresiones técnicas contra medios y periodistas en el exilio:
- sabotaje a páginas web
- intentos de hackeo
- ataques a redes sociales
- campañas coordinadas de difamación y odio
Los ataques son ejecutados desde Nicaragua, pero sus efectos buscan silenciar el trabajo realizado desde el exilio.
Más periodistas huyen y menos reciben apoyo
La Fundación para la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) reportó que entre julio y septiembre de 2025, 11 periodistas más se vieron obligados a exiliarse, elevando la cifra total a 304 desde 2018.
La FLED también advirtió que los programas de acogida internacional han reducido su financiamiento: antes brindaban hasta tres meses de apoyo económico; hoy, la mayoría ya no puede ofrecer ni una semana.
Esto aumenta la vulnerabilidad de quienes escapan para salvar sus vidas, mientras otros deben optar por el “re-asentamiento interno”: mudarse a departamentos alejados dentro de Nicaragua para intentar escapar de la persecución.
Una realidad que exige respuestas
La situación evidencia una contradicción:
la represión del régimen Ortega-Murillo adquiere cada vez más alcance internacional, mientras que las instituciones costarricenses —principal destino de los exiliados— no logran garantizar mecanismos efectivos de protección.
Jennifer Ortiz resume ese sentimiento en una sola frase:
“Huir del régimen para que te recomienden desaparecer otra vez… es doloroso y absurdo.”

