Cada año, en medio de los aproximadamente 50.000 nacimientos en Costa Rica, hay un ejército silencioso de 5.500 pequeños luchadores: los bebés prematuros. Sus batallas comienzan antes de siquiera llegar a término, y sus historias son un testimonio de resiliencia, no solo de ellos, sino de sus familias y del sistema de salud que los cobij
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Detrás de cada uno de esos 5.500 casos hay una familia con una historia que alteró su mundo. Una de ellas es la de Arianna Céspedes y Glen Calvo, padres de los gemelos Gael y Mariana, quienes encarnan esta estadística con una experiencia que los marcó para siempre.
Gael, con un frágil peso de 1.300 gramos, y su hermana Mariana, con 1.600, llegaron al mundo anticipándose a lo planeado. Sus primeros 56 días de vida no transcurrieron en una cuna familiar, sino en la incubadora de la Unidad de Neonatos del Hospital San Juan de Dios, en un viaje incierto donde cada gramo ganado era una victoria.
“Fue un torbellino de emociones”, coinciden sus padres al definir la experiencia. “Nunca se sabe qué pasará al día siguiente”, agregaron, describiendo la montaña rusa de esperanza y temor que caracteriza la prematurez.
Para Arianna, enfrentar un parto prematuro en el contexto de la pandemia añadió una capa extra de dificultad. “Fueron momentos muy retadores”, relata. Sin embargo, en medio de la adversidad, encontraron un faro de apoyo. “En momentos tan complicados, vimos cómo la mano de Dios ha estado siempre al cuidado de nuestros hijos por medio de personas que son ángeles. En el personal de la CCSS encontramos empatía y, al día de hoy, mantienen un seguimiento para que nuestros niños sigan creciendo fuertes”, destacó con agradecimiento.
En el Día Mundial de la Prematuridad, que se conmemora cada 17 de noviembre, historias como la de Gael y Mariana buscan darle un rostro humano a las cifras. Son un recordatorio de que la prematurez no es solo un dato, sino el inicio de un camino de lucha y superación que miles de costarricenses transitan cada año, forjando guerreros desde sus primeros y más pequeños respiros.
