Ante la constante actividad volcánica que caracteriza a Costa Rica, especialistas de diversas instituciones actualizaron una serie de informes técnicos que describen cómo podrían impactar futuras erupciones en las comunidades cercanas a los cinco volcanes activos del territorio nacional: Rincón de la Vieja, Arenal, Poás, Irazú y Turrialba.
Estos documentos, de carácter científico e histórico, incorporan análisis detallados y mapas de peligro que permiten identificar zonas vulnerables a la caída de ceniza, emisión de gases y posibles lahares, información clave para quienes habitan en áreas de influencia volcánica.
Herramientas para la prevención
Los informes son utilizados como base para la planificación de emergencias a nivel familiar, comunal e institucional. Gracias a ellos, se fortalecen mecanismos de preparación, como los simulacros nacionales.
Un ejemplo reciente se dio en agosto, durante el Séptimo Simulacro Nacional, donde uno de los escenarios se construyó a partir de una hipotética erupción del volcán Poás, empleando directamente los datos contenidos en estas investigaciones.
Varios escenarios según la magnitud de la erupción
Los científicos que trabajaron en la elaboración de los documentos señalaron que los informes están diseñados para actualizarse periódicamente conforme se obtenga nueva información. Cada uno plantea diferentes escenarios volcánicos, ajustados a la magnitud y características potenciales de futuras erupciones.
Además, los informes incluyen una línea histórica que permite comprender la evolución eruptiva de cada volcán, convirtiéndose en una herramienta útil para instituciones públicas, guardaparques, guías turísticos y profesionales en ordenamiento territorial.
Información clave para el turismo y la conservación
Todos los volcanes activos del país se encuentran dentro de Parques Nacionales, lo que los convierte en importantes motores turísticos.
Por esta razón, el SINAC utiliza estos estudios para definir con precisión cuáles zonas podrían verse afectadas ante una eventual crisis volcánica, permitiendo establecer acciones preventivas que protejan tanto a los visitantes como al personal de las áreas protegidas.
Un esfuerzo interinstitucional
La elaboración de estos informes involucró a geólogos, geógrafos, vulcanólogos y especialistas de múltiples instituciones.
Tras su publicación, los documentos fueron socializados con grupos técnicos y posteriormente con los Comités Municipales de Emergencia, quienes tienen la tarea de trasladar esta información a las comunidades.
