La confianza que se volvió tragedia: peón
detenido por el brutal asesinato de matrimonio que lo ayudó
La historia en la finca Las Lajas, en Santa Martha de Alajuelita, era hasta hace poco la de un matrimonio solidario que abría sus puertas y compartía lo poco que tenía con quienes llegaban buscando una oportunidad. Antonio Badilla, de 80 años, y su compañera de vida, Maureen Molina, de 65, eran conocidos por su comidería, por su trato amable y por ofrecer trabajo a quienes lo necesitaban. Entre ellos, un nicaragüense que, según vecinos, llegó sin rumbo fijo y recibió de la pareja techo, comida y empleo como peón.
Pero esa relación de confianza terminó convertida en horror.
La mañana del domingo, una mujer que llegó al local en busca de un desayuno encontró un escenario dantesco: ambos adultos mayores yacían degollados dentro de la vivienda. De inmediato, la comunidad quedó conmocionada y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) lanzó una alerta nacional en busca del principal sospechoso: Elder Uriel Ortega, de nacionalidad nicaragüense, el mismo hombre a quien los fallecidos habían extendido la mano semanas atrás.
Según la investigación preliminar, el móvil del doble homicidio habría sido el robo. La pareja, que solía guardar dinero en la propiedad, habría sido atacada mientras dormía o en un momento de vulnerabilidad. El agresor, presuntamente, escapó de la zona apenas consumado el crimen.
Las autoridades iniciaron una intensa persecución que se extendió por varios kilómetros hasta la Zona Norte. Finalmente, oficiales de la Policía de Fronteras lograron detener a Ortega en Fátima de Sarapiquí, cuando buscaba una cabina para pasar la noche y, al amanecer, acercarse a un punto del río para abordar un bote que lo llevaría hacia la frontera.
El sujeto fue interceptado tras ser rastreado desde el sector de Los Lirios, donde algunos vecinos lo vieron desplazarse con actitud sospechosa. Una vez retenido, quedó inmediatamente a las órdenes del OIJ.
El caso ha generado indignación en la comunidad de Santa Martha, donde vecinos recuerdan a Antonio y Maureen como personas trabajadoras, generosas y siempre dispuestas a ayudar. Muchos aún no asimilan que la tragedia haya sido causada precisamente por alguien que recibió su apoyo.
Las autoridades continúan recopilando pruebas y versiones para esclarecer por completo lo ocurrido, mientras la comunidad clama justicia por una pareja cuya buena voluntad terminó pagándose con la vida.

