Chaves no logró “comprar” a la Iglesia con el regalito de las frecuencias: Conferencia Episcopal se planta y rechaza plan gobierno–Fabricio
El intento del gobierno de Rodrigo Chaves —junto con el aliado legislativo Fabricio Alvarado— de abrir una vía rápida para entregar frecuencias de radio y TV a grupos religiosos terminó chocando de frente con un muro inesperado: la propia Iglesia Católica.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica anunció este miércoles que no está dispuesta a aceptar privilegios, ni siquiera cuando se le sirven en bandeja desde Casa Presidencial. En un comunicado contundente, los obispos advirtieron que el plan de concesiones diferenciadas para medios religiosos pone en riesgo la equidad, abre la puerta al favoritismo y compromete el manejo de un bien público como el espectro radioeléctrico.
“Un mecanismo de concesiones privilegiadas para medios de orientación religiosa podría abrir la puerta a decisiones arbitrarias y a un manejo desigual del bien público”, señalaron los jerarcas en un mensaje con destinatario claro.
La respuesta al ataque presidencial
El anuncio del Episcopado llegó un día después del nuevo estallido verbal del presidente Chaves, quien cargó contra el arzobispo de San José, monseñor José Rafael Quirós, luego del revés que sufrió el gobierno con la suspensión indefinida de la subasta de frecuencias ordenada por la Sala IV.
“Gracias, monseñor Quirós, por todos los editoriales que me tira usted todos los días… y no estoy hablando de la Iglesia Católica, estoy hablando de monseñor Quirós y las emisoras que él controla”, atacó el mandatario durante su conferencia semanal.
Pero la Iglesia no mordió el anzuelo.
“Rechazamos cualquier señalamiento personal sin fundamento… refutamos el ataque contra el Arzobispo Metropolitano”, contestó la Conferencia Episcopal, dejando claro que Chaves no encontrará allí un rival dispuesto a entrar en su juego de descalificaciones.
Monseñor Quirós, por su parte, fue más diplomático, pero firme:
“La misión pastoral exige respeto, prudencia y serenidad… no responderemos en el plano personal”.
El choque de fondo: la subasta suspendida
El conflicto escaló después de que la Sala Constitucional ordenara frenar de inmediato la subasta de frecuencias de radio y TV, proceso impulsado por Chaves y ejecutado por Sutel. La Iglesia había cuestionado desde el inicio los elevados costos de participación —que dejaron fuera a Radio Fides – San José TV, Radio Santa Clara y Radio Sinaí— y pidió un mecanismo plural y justo.
Antes del fallo, el presidente de la Conferencia Episcopal, Javier Román Arias, ya había advertido que la pluralidad comunicativa no puede depender del poder económico.
La Iglesia marca distancia del plan gobierno–Fabricio
En su pronunciamiento más reciente, la Conferencia Episcopal fue todavía más directa: no quiere entrar en la lógica de prebendas, ni aceptar tratos especiales disfrazados de “equidad”.
Aunque reconocen que la subasta resultó excluyente para muchas radios pequeñas, los obispos aclararon que la salida no es que el Ejecutivo y Fabricio Alvarado abran un portillo exclusivo para los grupos religiosos.
“La comunicación pública es patrimonio de toda la ciudadanía, no solo de quienes profesan una fe o doctrina.”
El mensaje es inequívoco: si el gobierno pretendía congraciarse con la Iglesia ofreciéndole frecuencias en condiciones privilegiadas, la jugada salió mal.
Un llamado al equilibrio y al bien común
La Iglesia insistió en que seguirá usando los medios que ya tiene, sin pedir favores ni reclamar excepciones. También reiteró su disposición a dialogar, pero solo dentro de un marco de igualdad y respeto institucional.
E invitó a todos —autoridades, ciudadanos y medios— a reflexionar:
“La fe vive de verdad y servicio, no de atajos institucionales”.
Con esta postura, la Conferencia Episcopal le dejó un mensaje claro al gobierno:
no está en venta, ni siquiera con frecuencias nuevas como “regalito”.
