La política en la Zona Norte volvió a demostrar que algunos alcaldes tienen más colores que un camaleón en fiesta patronal. Tres figuras locales —cada uno con su historia, su bandera y sus “firmes convicciones”— decidieron que, en año electoral, lo mejor es cambiar de piel y acomodarse donde más calienta el sol.
Los protagonistas del espectáculo: Carlos Sequeira, alcalde de Guatuso y fiel militante del PUSC hasta hace cinco minutos; Juan Diego González, alcalde de San Carlos que un día hace chicharronada con liberacionistas y al otro se declara “libre de culpas”; y José Miguel Jiménez, alcalde de Río Cuarto, verde y blanco de nacimiento… hasta ahora.
Los tres, en un acto de sincronización política digno de circo, se rindieron sin pudor y dieron adhesión a Laura Fernández, en un movimiento que algunos ya bautizan como “el chavismo versión Liberación 2.0”. Porque, claro, cuando las convicciones se guardan en la guantera, cualquier proyecto político empieza a sonar tentador.
Sequeira, el rojiazul; González, el frustrado liberacionista; y Jiménez, el verdiblazo de cepa, ahora aparecen sonrientes y abrazados como si toda la vida hubieran militado en el mismo equipo. Las fotos no mienten: la metamorfosis ya está completa.
Mientras en sus cantones los vecinos siguen esperando obras, transparencia y coherencia, los alcaldes andan estrenando camiseta política como si esto fuera un torneo relámpago de barrio.
Eso sí, en política siempre hay espacio para reinventarse… aunque sea a costa de la credibilidad.

