Ni en los reinos del terror se ven escenas como estas**
San Carlos, Alajuela, 7 de diciembre del 2024.
El presidente Rodrigo Chaves volvió a sorprender al país: después de tildar a los vecinos de Chorreras de San Carlos como una “mafia organizada”, ahora exige cuentas y se desmarca de la demolición total de la comunidad… incluyendo una escuela pública y una iglesia católica. Ni en los peores manuales de terror estatal aparecen capítulos tan radicales.

Según un oficio firmado por la Coordinadora de Gestión Documental de Casa Presidencial, Pamela Rosales Jiménez, el mandatario solicitó al ministro de Seguridad Pública, Mario Zamora, una “explicación concreta y clara” de las acciones ejecutadas durante el desalojo, esto tras la denuncia de la activista social Susan Rodríguez Calvo, quien alertó incluso sobre niños desaparecidos después del operativo.
Un operativo digno de dictaduras: casas arrasadas, escuela demolida y una iglesia quemada
La mañana del 25 de noviembre, el MSP ingresó a Chorreras con el argumento de cumplir una orden judicial. El resultado:
- 77 familias expulsadas de sus viviendas.
- Casas y corrales destruidos sin contemplación.
- La escuela primaria construida por el propio MEP destruida por completo.
- Una iglesia católica reducida a cenizas, un hecho que ni los historiadores recuerdan en la Costa Rica moderna.
“La violencia del Estado cayó sobre gente humilde que hoy quedó en la calle”, denunció Rodríguez Calvo. “Haberle metido fuego a una iglesia es algo nunca antes visto aquí; eso solo se ve en dictaduras que presumen su intolerancia”.
Rodríguez también recordó la ironía de fondo: la misma institucionalidad que años atrás levantó una escuela en esa comunidad, ahora es la que se encargó de borrarla del mapa.
Visita al terreno: un paisaje que parece Ucrania, no Costa Rica
El 6 de diciembre, miembros del Observatorio Ciudadano, líderes comunales y periodistas visitaron Chorreras. Lo que encontraron no deja espacio para eufemismos:
un panorama que se asemeja más a una zona de guerra que a un operativo del Estado costarricense.
“Esto parece Ucrania. No Costa Rica, país que presume su tradición democrática y civilista”, dijo Rodríguez Calvo tras recorrer los escombros y restos quemados. “A ver si ahora el presidente, que todos los días se proclama defensor del pueblo, responde ante esta devastación”.
Chaves exige cuentas, pero el país exige respuestas
Mientras Casa Presidencial pide explicaciones internas, las preguntas crecen fuera:
¿Quién ordenó realmente la destrucción total?
¿Quién prendió fuego a la iglesia?
¿Por qué se demolió una escuela pública?
¿Dónde están las familias desalojadas?
¿Y los niños cuyo paradero se cuestiona?
Por ahora, Chaves cambia el discurso: de acusar de “mafiosos” a los vecinos, ahora se presenta como vigilante de la transparencia. Sin embargo, en Chorreras todavía huele a ceniza… y a responsabilidad política que nadie quiere asumir.

