Aeropuerto en la Zona Norte: el vuelo que nunca despegó

El aeropuerto de la Zona Norte: el proyecto que solo vuela en promesas

El aeropuerto para la Zona Norte sigue siendo la obra maestra de los proyectos fantasmas: aparece solo cuando un político necesita aplausos o cuando toca rellenar discursos de “desarrollo”.

Rodrigo Chaves lo desempolvó como si fuera una gran revelación… aunque el proyecto llevaba años archivado, olvidado y sin una sola gota de combustible real para despegar.

A finalizar lo que nunca empezó

La Agencia para el Desarrollo de la Zona Norte (Adenorte)fue la que terminó retomando el proyecto desde cero.

¿Por qué desde cero? Porque lo que existía antes era prácticamente arqueología: documentos polvorientos, archivos olvidados y un montón de intenciones que jamás pasaron del pizarrón.

Aviación Civil —esa institución que no despega ni un globo— tenía el expediente guardado como quien guarda ropa que ya no le sirve: ocupando espacio y sin usar.

Un aeropuerto con “estudios”… eternos

El gobierno de Carlos Alvarado había destinado 228 millones de Colones para realizar estudios de viabilidad. Plata hubo. Lo que no hubo fue continuidad, impulso ni memoria institucional.

Todo quedó en la famosa lista de “cosas que algún día haremos”, junto a los trenes eléctricos, las carreteras decentes y la cola de caballo de campaña.

La propuesta técnica: un aeropuerto chiquitico para una región enorme

El nuevo planteamiento es un aeródromo de 1.700 metros de largo por 46 de ancho, ubicado en Altamira de Aguas Zarcas.

¿Capacidad? Aviones de hasta 90 pasajeros.

O sea, un aeropuerto que parece más diseñado para visitas escolares que para el “gran desarrollo económico” que prometieron.

La Zona Norte sueña en grande, pero el proyecto que ofrecen es más bien tamaño “viajecito al Valle Central, si no llueve”.

Adenorte y el presupuesto que nunca fue

Para rematar, Adenorte tenía $500 dólares (sí, dólares) destinados al proyecto.

Pero no: también cayó en el mismo agujero negro administrativo donde se pierden los proyectos públicos cuando nadie quiere hacerse responsable.

Promesas en modo piloto automático

Chaves hizo ruido anunciando que impulsaría el aeropuerto, pero se olvidó de mencionar que lo heredó incompleto, detenido y con estudios que ya necesitaban otro estudio para saber por qué no se usaron.

Prometer es fácil; construir una pista de 1.700 metros… eso ya es otra historia.

Mientras esto sucede, el aeropuerto que sigue esperando turno para despegar

La Zona Norte lleva décadas oyendo promesas de despegue económico mientras la única pista firme es la de la paciencia de la gente.

Entre estudios millonarios, expedientes perdidos, instituciones que no dan pie con bola y anuncios presidenciales con más humo que jet fuel, el aeropuerto sigue exactamente donde ha estado siempre: en las palabras, pero no en la tierra.