“Que nadie se deje silenciar. La palabra sigue siendo una herramienta poderosa”

“Costa Rica no son las redes sociales: defender la palabra frente al ruido digital”, expresa Ariel Robles en un artículo de opinión.

“Costa Rica no es Facebook. Nunca lo ha sido y no debemos permitir que lo sea. Esta afirmación nace de una convicción profunda: las redes sociales, aunque hoy influyen en la conversación pública, no representan la esencia de nuestro país. En esos espacios digitales suelen imponerse el acoso, la vulgaridad y la malacrianza, amplificadas por el anonimato y por perfiles falsos que convierten la agresión en una práctica cotidiana. Sin embargo, la Costa Rica real, la que se vive en las calles, en los barrios y en los encuentros diarios, es muy distinta.

Caminar por el país y convivir con su gente lo confirma una y otra vez. Durante estos años en la Asamblea Legislativa ha quedado claro que la amplísima mayoría del pueblo costarricense es respetuosa, solidaria y amable, incluso cuando existen diferencias profundas de pensamiento, ideología o visión de país. Esa cultura de respeto no desaparece porque un grupo ruidoso intente imponer, desde las redes, una narrativa de odio y violencia.

Se ha querido usar ese ambiente tóxico digital como un mecanismo para frenar la crítica y desalentar el cuestionamiento. Se pretende normalizar la violencia verbal como si fuera una consecuencia inevitable de opinar, como si levantar la voz tuviera que pagarse con insultos y amenazas. Esto se asemeja a una forma de autoritarismo en redes: intimidar para silenciar. Violencia pura ejercida desde la comodidad del anonimato.

Pero el miedo no puede ser el camino. A los ataques no se les responde con silencio. ¿Qué pueden hacer los violentos? ¿Agredirnos? ¿Golpearnos? ¿Y luego qué? Luego seguiremos hablando, criticando y cuestionando. Porque quienes tenemos los principios claros entendemos que callar es conceder.

Costa Rica no es lo que se ve en los comentarios de una publicación ni en las tendencias de un día. Y si algún día intentaran convertirla en eso, la respuesta seguirá siendo la misma: fuera el autoritarismo, fuera las prácticas dictatoriales, fuera el olvido y la desigualdad. A la violencia y la vulgaridad de las redes no se les debe atención, pero tampoco se les puede permitir marcar la agenda ni limitar la libertad de expresión.

Que nadie se deje silenciar. La palabra sigue siendo una herramienta poderosa, y ejercerla es un derecho. Hablemos todo lo que queramos, sin miedo, como siempre se ha hecho y como se seguirá haciendo”.

Foto: Manifestación en contra del aumento de tarifas de bus.