En el marco del inicio del año electoral 2026, el obispo de Ciudad Quesada hizo un llamado directo a la ciudadanía costarricense para que el proceso político se base en el diálogo, el respeto y la reflexión crítica, y no en discursos de odio, desinformación o confrontación.
En su mensaje pastoral Fermento, el jerarca advirtió que el país atraviesa un momento decisivo, no solo por la cercanía de las elecciones, sino por las tensiones sociales acumuladas. Subrayó que votar va más allá de un trámite y representa una definición profunda sobre el modelo de país que se desea construir.
El obispo enfatizó la necesidad de fortalecer la institucionalidad democrática, señalando que cuidarla no implica ignorar sus errores, sino exigir mejoras para garantizar justicia y equilibrio social. También insistió en que temas como la educación, la seguridad, la salud, el ambiente y la atención a las poblaciones vulnerables no deben reducirse a simples consignas electorales.
Asimismo, instó a la población a ejercer una ciudadanía activa y crítica, informándose, cuestionando y exigiendo claridad a quienes aspiran a cargos de elección popular, en lugar de limitarse a la indignación en redes sociales.
Finalmente, el mensaje concluye con un llamado a elegir con responsabilidad, recordando que cada voto expresa valores y prioridades, y que las decisiones tomadas en las urnas marcarán el rumbo del país no solo en el presente, sino para las futuras generaciones.
Mensaje del obispo
Fermento
Mons. José Manuel Garita Herrera | Obispo Ciudad Quesada
N.° 406 – Martes 6 de enero, 2026
¿Qué queremos como país?
Costa Rica entra en un año decisivo. No solo porque se aproximan elecciones, sino porque el país arrastra tensiones acumuladas que no admiten más rezagos. Votar no es un trámite más; se trata de una definición sobre el rumbo que queremos seguir como sociedad.
Las campañas, inevitablemente, traen promesas, grandes discursos y confrontaciones. Pero más allá del ruido político, la verdadera pregunta debería planteársela cada ciudadano: ¿qué modelo de país estamos dispuestos a sostener con nuestro voto y con nuestras acciones?
Un país que dialoga
El país necesita que la educación sea una prioridad real y no un eslogan de campaña. Invertir en escuelas, colegios y universidades debe ser entendido como una apuesta estratégica por el desarrollo humano y no como un gasto prescindible cuando el presupuesto no alcanza.
Queremos un país donde el trabajo digno sea una posibilidad concreta y no una excepción. Donde el empleo formal, la seguridad social y la protección de los derechos laborales no se presenten como obstáculos para el crecimiento, sino como su base más sólida. Así se pretendió en los años 40.
Las elecciones también nos obligan a decidir qué tipo de convivencia democrática defendemos.
Un país que dialoga, que escucha y que respeta la diferencia, o uno que se fractura entre discursos de odio, desinformación y desconfianza permanente en las instituciones.
Costa Rica necesita mantener la institucionalidad como garantía de equilibrio y justicia, y evitar que el desencanto erosione los pilares que han sostenido la vida democrática por décadas. Cuidar las instituciones no significa negar sus errores, sino exigir mejoras.
La seguridad, la salud, el ambiente y la atención a las poblaciones más vulnerables no pueden reducirse a consignas electorales. Son decisiones éticas que revelan qué tan comprometidos estamos con el bien común y con la dignidad de cada persona.
Ciudadanía activa y crítica
Este año electoral exige una ciudadanía activa, informada y crítica. No basta con indignarse en redes sociales ni repetir consignas ajenas. Se requiere leer, contrastar, preguntar y exigir claridad a quienes aspiran a gobernar.
Elegir es también asumir consecuencias. Cada voto expresa valores, prioridades y límites. Por eso, más que preguntarnos quién ganará las elecciones, deberíamos preguntarnos qué país estaremos avalando con nuestras decisiones.
Costa Rica enfrenta un momento clave. El futuro no se construye solo desde las urnas, pero las urnas siguen siendo un punto de partida decisivo.
Que este año de elecciones nos encuentre conscientes, responsables y dispuestos a elegir el país que queremos, no solo para el presente, sino para las futuras generaciones.

