San José — Olvídense de encuestas, debates y planes de gobierno. El Partido Liberación Nacional (PLN) acaba de demostrar que la estrategia política más confiable no está en los estudios técnicos ni en los diagnósticos país, sino en algo mucho más místico: consultar el Tarot.
La prueba está en la elección de Iztarú Alfaro, lectora de cartas, comunicadora alternativa y regidora de la Municipalidad de San José, quien logró una curul como diputada desde el segundo lugar por la provincia, cortesía del PLN.
Alfaro no llega sola ni por accidente. Es hija del exdiputado Óscar Alfaro y forma parte de la ya conocida aristocracia político-autobusera de Guanacaste, ese linaje donde la política se hereda mejor que una baraja bien barajada. Con esos antecedentes, su incursión en Cuesta de Moras parece menos un acto democrático y más una profecía cumplida.
Cartas sobre la mesa
La nueva diputada aporta al Congreso credenciales poco comunes pero, al parecer, muy valoradas: intuición afinada, lectura simbólica de la realidad y la capacidad de interpretar lo que nadie se atreve a decir en voz alta. Porque, seamos sinceros, en la política costarricense hace falta magia… y bastante humo.
Entre las ventajas prácticas de tener una tarotista en la Asamblea Legislativa podrían estar:
- Los proyectos de ley se aprobarán según el Arcano del día, no por mérito ni debate.
- Las interpelaciones podrían sustituirse por tiradas de cartas; bastará con que “La Muerte” o “El Diablo” definan el destino de un presupuesto.
- El PLN ya no necesitará asesores ni consultores: incienso, un tapete místico y una baraja bastarán para tomar decisiones estratégicas.
El futuro está en las cartas
Wikipedia recuerda que el Tarot se utiliza para interpretar sueños, percepciones y estados emocionales. Justamente lo que necesita el PLN: un método alternativo para justificar decisiones incomprensibles y mantener la ilusión de que todo está bajo control.
Iztarú Alfaro ya había compartido sus dones en espacios como Xpresso Joven Radio, pero ahora el escenario es mayor. Desde la Asamblea Legislativa podrá leer el futuro del país… o al menos adivinar quién se equivoca de botón al votar.
Una feria esotérica con curules
Al final, el PLN parece haber evolucionado: dejó de ser un partido político tradicional para convertirse en una feria esotérica con curules incluidas, donde se mezclan apellidos históricos, rutas de autobuses y cartas que, al parecer, definirán el destino de la nación.
La gran incógnita rumbo a 2026 no es qué dirán los estudios ni las encuestas, sino qué carta sacarán los votantes:
¿La Estrella de la esperanza… o El Colgado del eterno desencanto?

