Pauta oficial y ética periodística: polémica sacude a medios y comunicadores en Costa Rica
Un nuevo episodio vuelve a colocar en el centro del debate la relación entre pauta publicitaria estatal, ejercicio periodístico y ética profesional en Costa Rica. Las recientes denuncias que involucran al medio Opa, Trivisión y a comunicadores vinculados a la cobertura del gobierno del presidente Rodrigo Chaves Robles han generado cuestionamientos sobre los límites entre la investigación periodística, la confrontación política y la posible instrumentalización mediática.
Señalamientos y controversia
En los últimos días trascendieron versiones sobre una presunta intervención del periodista Douglas Sánchez en un supuesto intento de comprometer al director del OIJ, Rándall Zúñiga, mediante acercamientos con varias mujeres. Según los señalamientos divulgados públicamente, el objetivo habría sido inducir declaraciones negativas contra la diputada Cisneros y contra el propio presidente Chaves, con el fin de aumentar la polémica política.
Hasta el momento, estas versiones forman parte del debate público y no han sido resueltas judicialmente.
Paralelamente, este lunes se conoció que Zúñiga presentaría acciones legales contra los medios Opa y Trivisión por la divulgación de información íntima, incluyendo recetas médicas relacionadas con un tratamiento de salud. El caso abre una discusión delicada sobre el derecho a la información versus el derecho a la intimidad y protección de datos personales.
Polarización y narrativa oficial
El gobierno del presidente Chaves ha mantenido un discurso crítico hacia ciertos medios de comunicación, a los que ha calificado como “prensa canalla” cuando cuestionan su gestión y proyectos. Esta narrativa ha profundizado la polarización en el ecosistema mediático nacional.
En ese contexto, sectores críticos señalan que algunos comunicadores podrían estar buscando congraciarse con el Poder Ejecutivo para asegurar pauta publicitaria o evitar confrontaciones con Casa Presidencial. Otros, en cambio, sostienen que el gobierno ejerce su derecho a cuestionar coberturas que considera sesgadas.
El punto de fricción radica en si la pauta estatal puede influir —directa o indirectamente— en la línea editorial de determinados medios.
Ética periodística en entredicho
El caso reaviva preguntas fundamentales:
- ¿Hasta qué punto un periodista puede involucrarse en estrategias que busquen provocar o inducir declaraciones polémicas?
- ¿Dónde se traza la línea entre investigación legítima y manipulación?
- ¿Es ético divulgar información íntima cuando no existe un claro interés público superior?
En Costa Rica, la libertad de prensa está protegida constitucionalmente, pero también lo están el honor, la intimidad y la dignidad de las personas. La Ley de Protección de la Persona frente al Tratamiento de sus Datos Personales (Ley 8968) establece límites claros respecto al manejo de información sensible, incluyendo datos médicos.
Asimismo, los códigos de ética periodística —como los promovidos por el Colegio de Periodistas de Costa Rica— exigen veracidad, equilibrio informativo, respeto a la vida privada y responsabilidad social. La utilización de métodos encubiertos o la inducción al error solo se justificarían en casos excepcionales de alto interés público y cuando no exista otra forma de obtener la información.
El debate de fondo
Más allá de nombres propios, el caso refleja una tensión estructural entre poder político, medios de comunicación y financiamiento estatal. Cuando la pauta publicitaria se convierte en un factor determinante para la sostenibilidad de los medios, surge el riesgo de que la independencia editorial se vea comprometida.
Para algunos analistas, el mayor peligro no es la crítica al gobierno ni la defensa del mandatario, sino la pérdida de credibilidad. Cuando la ciudadanía percibe que la información responde a intereses económicos o políticos —y no al rigor profesional— se erosiona la confianza en la prensa como pilar democrático.
La discusión apenas comienza. Lo que está en juego no es solo la reputación de determinados comunicadores o medios, sino la solidez del ejercicio periodístico en un contexto de creciente polarización política en Costa Rica.

