Educadores obligados a denunciar hechos de violencia entre menores en centros educativos
Ante el aumento de hechos de violencia y agresiones entre estudiantes en escuelas y colegios del país, las autoridades recuerdan que los educadores tienen la obligación legal de denunciar cualquier situación que ponga en riesgo a niñas, niños y adolescentes dentro de los centros educativos.
La fiscala adjunta de la Niñez y la Adolescencia, Rocío De la O Díaz, advirtió que las personas funcionarias públicas, incluyendo docentes y personal administrativo de centros educativos públicos, deben informar a las autoridades cuando observen o tengan conocimiento de posibles delitos cometidos contra menores de edad.
Según explicó la funcionaria del Ministerio Público, la violencia en centros educativos puede manifestarse de diversas formas: agresiones físicas, insultos, amenazas, intimidación, robo de pertenencias, conductas sexuales inapropiadas o incluso ataques a través de redes sociales mediante el llamado ciberbullying.
La fiscala indicó que muchas de estas situaciones pueden constituir delitos como lesiones, amenazas, agresiones con arma, hurto, robo o incluso la venta y suministro de drogas dentro de los centros educativos.
Denuncia es obligatoria
De la O enfatizó que la ley establece que todo funcionario público debe denunciar de inmediato si presencia o recibe información sobre este tipo de hechos, ya sea porque lo observa directamente, lo escucha de terceros o la propia víctima se lo confía.
En caso de que el educador o funcionario omita denunciar, podría incurrir en el delito de incumplimiento de deberes. En el caso de centros educativos privados, el silencio ante estas situaciones podría constituir el delito de favorecimiento personal, además de posibles responsabilidades civiles y administrativas.
Las denuncias pueden presentarse ante la Fiscalía, delegaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) o mediante el Patronato Nacional de la Infancia (PANI).
Señales de alerta
La fiscala también señaló que los docentes deben mantenerse atentos a señales que podrían indicar que un menor está siendo víctima de violencia.
Entre los signos de alerta figuran golpes, quemaduras o lesiones visibles, síntomas de desnutrición, falta de higiene, así como cambios emocionales como tristeza, depresión, aislamiento o miedo constante.
En caso de que un estudiante revele que está siendo víctima de agresiones o abuso, el educador debe tomar nota de manera textual de lo expresado por el menor, evitando interpretaciones personales y procurando no revictimizarlo con preguntas repetitivas.
Cifras preocupantes
Las estadísticas evidencian que la violencia estudiantil continúa siendo un problema persistente en el sistema educativo costarricense.
Datos del Ministerio de Educación Pública (MEP) indican que entre 2022 y 2025 se registraron cerca de 2.938 reportes relacionados con bullying y violencia entre estudiantes, de los cuales más de 1.500 corresponden a agresiones físicas o verbales.
Además, la Fiscalía Penal Juvenil ha señalado que en el país se reciben hasta ocho denuncias diarias por hechos de violencia ocurridos en escuelas y colegios, que incluyen peleas, acoso, amenazas y otros delitos.
Otro dato alarmante revela que el 44% de los estudiantes afirma haber sido víctima de acoso escolar, lo que evidencia la magnitud del problema dentro de las aulas.
Medidas del MEP
Ante esta situación, el Ministerio de Educación Pública ha puesto en marcha protocolos de intervención y anunció diversas acciones para prevenir y atender los conflictos entre estudiantes, incluyendo programas de convivencia, mediación escolar y campañas contra el bullying.
No obstante, especialistas advierten que el desafío sigue siendo grande, ya que muchos centros educativos carecen de suficiente personal de orientación y apoyo psicológico, lo que dificulta la atención temprana de los conflictos.
Las autoridades reiteran que la denuncia oportuna y la intervención temprana son claves para evitar que los casos de violencia escalen y pongan en riesgo la integridad de los estudiantes dentro del sistema educativo.
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