Un ciudadano chino identificado como Zhang Kequn, de 27 años, fue detenido en el Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta tras ser sorprendido con un cargamento ilegal de 2.248 hormigas reinas vivas que pretendía exportar hacia Asia.
El hallazgo se dio durante un operativo de rutina en la terminal aérea de Nairobi, cuando autoridades detectaron irregularidades en su equipaje. Dentro de maletas y compartimentos ocultos, los oficiales encontraron los insectos cuidadosamente almacenados en tubos de ensayo y envueltos en papel de seda, en lo que ya se perfila como una de las mayores incautaciones de insectos registradas en el país africano.
Red internacional bajo investigación
De acuerdo con reportes judiciales, Zhang no actuaría solo. Las autoridades sostienen que el sospechoso formaría parte de una red internacional de tráfico de especies con conexiones en Asia y Europa. Además, habría utilizado identidades falsas para evadir controles migratorios y de vida silvestre desde al menos el año pasado.
El caso es investigado por el Servicio de Vida Silvestre de Kenia, que también analiza dispositivos electrónicos decomisados, entre ellos un teléfono y una computadora portátil, en busca de pistas que permitan ubicar a los proveedores locales y otros cómplices.
Mercado ilegal en auge
El tráfico de hormigas, aunque poco visible, se ha convertido en un negocio lucrativo. Especies exóticas como la Messor cephalotes son altamente cotizadas por coleccionistas, quienes pueden pagar hasta 233 dólares por una sola reina.
Estas hormigas son clave para el equilibrio ecológico, ya que contribuyen a la aireación del suelo, la dispersión de semillas y el reciclaje de nutrientes. Su extracción masiva, advierten expertos, puede generar daños irreversibles en los ecosistemas.
Biopiratería: una amenaza silenciosa
Las autoridades kenianas califican este tipo de delitos como biopiratería, una práctica que implica la explotación ilegal de recursos biológicos con fines comerciales. Aunque históricamente el enfoque ha estado en grandes animales, este caso evidencia un cambio en las redes criminales, que ahora apuntan a especies pequeñas pero esenciales para la biodiversidad.
El tribunal de Nairobi autorizó mantener detenido al sospechoso por cinco días adicionales mientras avanzan las investigaciones. Además, se ordenó la retención de su pasaporte y se confirmó la existencia de al menos tres posibles cómplices.
Refuerzo en controles y antecedentes
Este caso se suma a antecedentes recientes en Kenia, donde en 2023 ciudadanos extranjeros fueron condenados por tráfico ilegal de especies, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar controles en aeropuertos y zonas de extracción.
El gobierno keniano ha intensificado su lucha contra el saqueo de su biodiversidad, advirtiendo que continuará fortaleciendo la vigilancia para frenar el comercio ilegal que amenaza su patrimonio natural.
Expertos coinciden en que este tipo de operaciones revela una tendencia global preocupante: el creciente valor del mercado negro de especies, incluso aquellas que, como las hormigas, pasan desapercibidas pero son fundamentales para la vida en los ecosistemas.
