La copresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, habría sostenido una reunión con su círculo más cercano en la que lanzó un mensaje contundente: “poder o muerte”, en medio de un escenario de creciente presión política interna y externa.
Según el analista político Jaime Arellano, la también esposa del mandatario Daniel Ortega dejó claro que no se contemplan negociaciones con Estados Unidos, marcando una línea dura frente a las tensiones diplomáticas y las sanciones internacionales que han golpeado al país en los últimos años.
El análisis, divulgado por el medio 100% Noticias, detalla que el encuentro reunió a figuras clave del oficialismo, entre ellas altos mandos del Ejército, la Policía, funcionarios de gobierno y operadores políticos considerados parte del núcleo más leal al régimen.
Fuentes adicionales señalan que, paralelamente, se han intensificado reuniones internas de seguimiento con el objetivo de detectar posibles focos de descontento social. Estas acciones buscan anticipar y contener eventuales protestas, en un contexto donde el control político y la vigilancia han sido reforzados.
El mensaje atribuido a Murillo refleja el momento crítico que atraviesa el gobierno nicaragüense, caracterizado por el aislamiento internacional, las restricciones a la oposición y una creciente presión social que mantiene en alerta a las autoridades.

