”Nos deja un sacerdote bueno”: el padre Eliecer Asenjo Quirós de la Diócesis de Ciudad Quesada

Con profunda fe: sacerdote ejemplar regresa a la Casa del Padre.

Con el corazón lleno de esperanza en la Resurrección de Cristo, la comunidad católica despide al presbítero Eliécer Gerardo Asenjo Quirós a sus 83 años, un sacerdote recordado por su bondad, serenidad y profundo amor por los demás.

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Nacido en Tierra Blanca de Cartago, el padre Eliécer dejó una huella imborrable en cada comunidad donde sirvió. Fue el primer párroco de La Tigra, donde impulsó con dedicación la construcción del salón parroquial y el templo, consolidando así un espacio de fe y encuentro para decenas de familias.

Su paso pastoral también marcó a comunidades como Sabanilla de Alajuela y Aguas Zarcas, donde era ampliamente querido por su cercanía, humildad y forma tan humana de vivir el Evangelio. En sus prédicas, nunca hubo espacio para la condena, sino para el respeto al libre albedrío, la comprensión y la infinita misericordia de Dios.

Quienes lo conocieron lo describen como un hombre recto, prudente y sereno. Hablaba con sabiduría, intervenía con cautela en los temas que dominaba y siempre transmitía un mensaje lleno de paz, optimismo y amor. Su vida fue reflejo de la misericordia divina que tanto predicó.

En sus últimos años residía en La Palmera de San Carlos, lugar donde continuó siendo testimonio vivo de fe, silencio y entrega. Allí mismo se llevaron a cabo sus funerales, en medio del cariño de quienes hoy agradecen su legado.

Más que una despedida, su partida es un envío a la Casa del Padre, donde —como buen pastor— descansa en la paz eterna, dejando sembrada una semilla de amor que seguirá floreciendo en cada corazón que tocó.