La realización de eventos tradicionales como topes, corridas de toros y rodeos en la Expo San Carlos volvió a generar debate en redes sociales, donde decenas de usuarios expresaron su inconformidad al considerar que algunas de estas prácticas podrían implicar maltrato animal.
Las críticas se enfocan principalmente en actividades donde participan caballos y ganado bovino, como los topes —desfiles de caballistas—, así como en las corridas de toros estilo improvisado y los rodeos, en los que los animales son sometidos a montas, persecuciones y maniobras que, según algunos sectores, pueden provocar estrés, golpes o lesiones.
Especialistas señalan que el maltrato animal no se limita únicamente a la agresión física directa, sino que también incluye cualquier acción u omisión que cause dolor, sufrimiento, angustia o afecte el bienestar del animal. Esto abarca desde sobrecarga de trabajo, falta de hidratación o descanso, hasta condiciones inadecuadas de manejo durante espectáculos.

En Costa Rica, el control sanitario y de bienestar animal en este tipo de actividades recae en el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), entidad adscrita al Ministerio de Agricultura y Ganadería. Esta institución es la encargada de supervisar que se cumplan las normativas vigentes, verificar el estado de los animales antes, durante y después de los eventos, así como intervenir en caso de detectar irregularidades.
SENASA ha reiterado en distintas ocasiones que estos eventos deben ajustarse a protocolos específicos, que incluyen la presencia de médicos veterinarios, condiciones adecuadas de transporte, alimentación, hidratación y espacios seguros para los animales. Además, puede suspender actividades si se comprueba que existe riesgo para su integridad.
Pese a ello, el debate se mantiene activo. Mientras algunos defienden estas tradiciones como parte de la cultura y economía local, otros insisten en que deben evolucionar hacia prácticas más éticas o incluso eliminarse.
La discusión refleja un cambio en la percepción social sobre el bienestar animal, en un país donde cada vez más ciudadanos cuestionan el equilibrio entre tradición y respeto por la vida animal.

