El obispo de la diócesis de Limón, Javier Román Arias, hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad costarricense para volver la mirada hacia el agro y apoyar a las familias trabajadoras que enfrentan momentos de incertidumbre, especialmente tras los despidos registrados en el sector bananero de la provincia caribeña.
En un mensaje emitido con motivo de la celebración de San Isidro Labrador, el jerarca católico expresó su preocupación por la situación de más de 800 trabajadores afectados por el cierre de bananeras en Limón, asegurando que detrás de cada empleo perdido existen hogares golpeados por la angustia y el temor al futuro.
Monseñor señaló que el país muchas veces solo recuerda a los agricultores cuando escasean los productos o aumentan los precios, sin reconocer el esfuerzo diario de quienes sostienen la producción agrícola nacional.
“El agro costarricense vive una realidad cada vez más compleja”, manifestó, al mencionar el aumento en los costos de producción, fertilizantes, combustibles, semillas, transporte y cargas sociales, factores que —según indicó— dificultan la permanencia de pequeños productores y trabajadores del campo.
El obispo también se refirió a las comunidades indígenas de Talamanca, donde muchas familias dependen del cultivo de plátano y otros productos agrícolas, pero enfrentan precios bajos que no compensan el esfuerzo realizado.
Además, advirtió sobre otros problemas que afectan al sector agrícola, como las lluvias intensas, inundaciones, sequías, plagas y el impacto de las decisiones económicas internacionales sobre el precio de combustibles y materias primas.
Monseñor Javier Román insistió en que el agro no debe analizarse únicamente desde cifras económicas, sino desde la realidad humana de miles de familias que dependen de la tierra para sobrevivir.
El líder religioso pidió fortalecer al pequeño productor, facilitar el acceso al financiamiento y generar condiciones más justas para quienes trabajan el campo, procurando además un equilibrio entre productores y consumidores.
“Como Iglesia, no podemos caminar lejos del sufrimiento de nuestro pueblo”, expresó el obispo, quien concluyó elevando una oración para que San Isidro Labrador bendiga las tierras costarricenses y fortalezca a quienes continúan sembrando esperanza pese a las dificultades.
