Conflicto por el agua en Sonafluca llega a punto crítico: vecinos se resisten a entrega de ASADA al AyA

La disputa por el control del agua potable en Sonafluca de La Fortuna de San Carlos alcanzó este lunes uno de sus momentos más tensos, luego de que vecinos manifestaran su oposición a que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) asuma la administración de la ASADA local, en medio de un conflicto que arrastra años de problemas, divisiones comunitarias y cuestionamientos sobre el destino del recurso hídrico.

Desde tempranas horas, vecinos de comunidades como Santa Lucía, Cuatro Esquinas y Sonafluca se mantuvieron atentos en la zona y aseguraron estar dispuestos a impedir la entrega del acueducto, al considerar que existen intereses particulares detrás de la administración del agua.

Una problemática de casi siete años

La génesis del conflicto se remonta a cerca de siete años atrás, cuando comenzaron a evidenciarse dificultades en el acceso al agua potable y problemas administrativos dentro de la ASADA de Sonafluca.

Durante este periodo, la comunidad enfrentó constantes cambios en la administración del sistema comunal, llegando a pasar por al menos cinco administradores sin que, según habitantes y autoridades, se consolidara una ruta clara para responder a la creciente demanda del servicio.

El problema del agua empezó a convertirse en un freno para el desarrollo de la zona, afectando tanto a familias que requerían conexiones residenciales como a proyectos de crecimiento local. La falta de capacidad del sistema y los retrasos en la gestión generaron malestar en distintos sectores de la comunidad.

Ante este panorama, el AyA decidió retirar el convenio de delegación con la actual ASADA e iniciar un proceso de intervención orientado a reorganizar el sistema de abastecimiento, fortalecer la infraestructura y garantizar un suministro más estable y eficiente para los habitantes.

El origen de la disputa por el recurso

Sin embargo, la intervención institucional no fue bien recibida por un sector de la comunidad, que sostiene que el verdadero trasfondo del conflicto radica en el interés de desarrolladores privados por acceder al agua del acueducto para abastecer proyectos habitacionales.

Según denuncian vecinos, unas 5 mil personas usuarias de Santa Lucía, Cuatro Esquinas y Sonafluca se oponen a que el agua de la ASADA sea utilizada para beneficiar a cinco empresarios o desarrolladores, quienes buscarían obtener más de 400 disponibilidades de agua para urbanizaciones.

Habitantes aseguran que algunos integrantes del comité administrador de la ASADA habrían negociado la conexión de una naciente al tanque principal con el fin de aumentar el caudal disponible y facilitar nuevas previstas para desarrollos inmobiliarios. No obstante, estas afirmaciones no han sido confirmadas oficialmente por autoridades competentes.

La preocupación llevó a un grupo de vecinos a organizar vigilancia permanente en el tanque principal del acueducto, donde aseguran haber permanecido durante casi tres meses, día y noche, para impedir cualquier conexión que consideren irregular.

Tensión y presencia policial

La tensión aumentó este lunes con reportes de presencia policial en la zona, mientras vecinos permanecían organizados ante la eventual llegada de funcionarios relacionados con el proceso de intervención.

Mientras un sector de la comunidad defiende la permanencia de una administración comunal del agua y rechaza cualquier cambio sin consulta ciudadana, otros consideran necesaria la participación del AyA para destrabar años de rezago y garantizar un servicio potable eficiente.

El conflicto en Sonafluca refleja una disputa que va más allá de la administración de una ASADA: enfrenta visiones opuestas sobre el manejo del agua, el crecimiento urbanístico y el futuro de una comunidad que, durante años, ha convivido con limitaciones en uno de sus recursos más esenciales.

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