La periodista Vilma Ibarra anunció oficialmente el cierre definitivo de Hablando Claro, programa radial que durante 19 años se mantuvo ininterrumpidamente al aire y que se consolidó como uno de los principales espacios de análisis político de la radiodifusión costarricense.
La salida del programa marca el final de uno de los espacios de opinión más longevos del país, especialmente reconocido en los últimos años por su postura crítica hacia la administración del expresidente Rodrigo Chaves. La emisión matutina se convirtió en un escenario frecuente de debate político, generando respaldo y cuestionamientos desde distintos sectores.
La tensión entre Ibarra y el gobierno de Chaves se remonta a la campaña electoral de 2021, cuando la comunicadora entrevistó al entonces candidato y lo confrontó sobre denuncias de supuesto acoso sexual durante su paso por el Banco Mundial. Ese episodio marcó el inicio de una relación confrontativa que se mantuvo durante el periodo presidencial.
Uno de los momentos más tensos ocurrió en 2023, cuando desde una conferencia de prensa posterior al Consejo de Gobierno se realizaron señalamientos públicos relacionados con presuntas irregularidades en contratos publicitarios ligados a la Ruta 32. En ese contexto, el programa Hablando Claro fue vinculado a supuestos montos millonarios provenientes de fondos públicos. Ibarra rechazó los señalamientos, calificándolos como falsos y asegurando que las cifras expuestas estaban manipuladas.
La controversia escaló aún más cuando, según denunció la periodista, empezó a recibir amenazas de muerte a través de redes sociales, algunas haciendo referencia al asesinato político de un familiar suyo en 1948. La situación provocó reacciones de condena por parte de sectores políticos, gremiales y del Colegio de Periodistas de Costa Rica, mientras el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) intervino para investigar los mensajes intimidatorios.
Durante los últimos años, Hablando Claro también mantuvo una línea editorial crítica hacia las políticas de comunicación del Ejecutivo, cuestionando el manejo de la pauta publicitaria estatal y el uso de instituciones públicas, lo que alimentó aún más el debate sobre libertad de prensa y pluralidad de voces en el país.
El cierre del espacio ha generado reacciones divididas. Mientras sectores sociales y parte del gremio periodístico lamentan el final del programa y lo consideran una pérdida para el debate político nacional, simpatizantes del oficialismo han celebrado su salida, argumentando que representaba un bastión de los medios tradicionales. Así, el adiós de Hablando Claro ocurre en medio de la misma polarización política que acompañó al programa durante sus últimos años al aire.

