La captura de Alejandro Arias Monge, alias “Diablo”, continúa generando interrogantes entre la población costarricense. En redes sociales y distintos espacios de opinión, muchos ciudadanos expresan dudas sobre cómo las autoridades lograron ubicar al hombre más buscado del país después de permanecer prófugo durante casi una década.
Una de las preguntas que más se repite es: ¿quién lo delató? Hasta el momento, el Organismo de Investigación Judicial OIJ y la Fiscalía no han informado que la detención haya sido producto de una traición o de una denuncia específica. La versión oficial señala que el arresto fue el resultado de un proceso de inteligencia e investigación desarrollado durante varios meses, con apoyo internacional, que culminó en un operativo de alto riesgo en Sarapiquí.
También se ha mencionado la existencia de una recompensa de hasta 500 mil dólares relacionada con información sobre su paradero. En este contexto, el OIJ ha reiterado que la captura se sustenta principalmente en labores de inteligencia policial, mientras que otras versiones no oficiales sostienen que la ubicación del sospechoso habría sido facilitada por un “chivato” o informante que habría aportado datos clave para dar con su paradero.
No obstante, en medio de las versiones que circulan, también ha tomado fuerza la hipótesis de que inteligencia de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos DEA habría sido determinante para ubicar al presunto líder criminal. Esa participación ha sido mencionada públicamente por distintas fuentes, aunque las autoridades costarricenses han indicado que la operación de captura fue ejecutada por el OIJ y la Fiscalía.
Otra versión que circula en redes sociales y entre diversos sectores sostiene que alias “Diablo” habría contado durante años con la colaboración o protección de funcionarios policiales, y que esa supuesta red de apoyo se habría debilitado o roto, facilitando finalmente su ubicación y captura. Hasta el momento no existe información oficial ni pruebas públicas que respalden esa versión, por lo que debe considerarse una hipótesis no confirmada.
También persisten las especulaciones de que personas de su propio círculo de confianza habrían proporcionado información clave a las autoridades. Sin embargo, ninguna institución ha confirmado que existiera una delación o traición interna.
Por ahora, todas estas versiones —una posible delación, una supuesta complicidad policial o cualquier otro mecanismo que haya facilitado la captura— permanecen sin confirmación oficial. Las autoridades mantienen que el resultado obedeció a un trabajo de inteligencia e investigación.
Mientras el proceso judicial avanza, las dudas sobre los detalles que rodearon la captura de uno de los criminales más buscados de Costa Rica continúan alimentando el debate público.

