SAN JOSÉ, COSTA RICA — El expresidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, calificó como un «acto gravísimo» las acusaciones vertidas desde el Poder Ejecutivo en las que se tilda de «golpe de Estado» la actuación de varios magistrados de la Sala Constitucional (Sala IV), así como los anuncios del oficialismo de interponer acciones por presunto prevaricato contra los juristas.
A través de un pronunciamiento público, el exmandatario advirtió que la postura de la Presidencia desrespeta la institucionalidad y genera un ambiente de hostilidad peligroso para el sistema democrático costarricense.
Decir maliciosamente que varios magistrados de la Sala IV han dado un ‘golpe de Estado’ (…) y anunciar el oficialismo una acción en su contra por prevaricato, es un acto gravísimo que no puede pasar inadvertido», enfatizó Solís Rivera.
Cuatro ejes del señalamiento
En su declaración, Solís desglosó cuatro puntos fundamentales para contextualizar la actuación del tribunal y la gravedad de las descalificaciones del Gobierno:
1. Apego a la legalidad: Defendió que la Sala IV actuó en estricto cumplimiento de sus competencias constitucionales y de Ley.
2. Protección ciudadana: Advirtió que atacar o debilitar al tribunal constitucional tiene consecuencias directas sobre los cientos de costarricenses que acuden a diario en busca de la protección de sus derechos fundamentales.
3. Responsabilidad legislativa: Señaló que el origen directo de la crisis obedece a la «reiterada e inconstitucional negativa» de la bancada mayoritaria del Gobierno en la Asamblea Legislativa para nombrar a los suplentes a partir de las listas de candidaturas idóneas.
4. Agresión a la democracia: Alertó que este episodio no es aislado, sino que se enmarca en un conflicto abierto del Ejecutivo contra el Poder Judicial que incluye su desfinanciamiento presupuestario.
Sin «golpe de Estado judicial»
Para el expresidente, las acusaciones formuladas contra el Poder Judicial desvían la atención de la responsabilidad política del propio oficialismo en la conformación de los órganos constitucionales.
«Aquí no ha habido un ‘golpe de Estado judicial’; lo que tenemos es un gobierno que pareciera buscar afanosamente que la gente no ‘tenga miedo’ de que uno se produzca», concluyó Solís.
