SAN CARLOS.— El camino de Juan Diego González Picado hacia una eventual reelección como alcalde de San Carlos en 2028 podría ser mucho más complicado de lo que algunos imaginan.
El actual alcalde no solo deberá enfrentar las disputas internas dentro del movimiento político que hoy lo respalda, sino también el cobro político de decisiones y posiciones que algunos sectores sancarleños no le perdonan.
Entre los principales cuestionamientos aparecen tres temas que podrían convertirse en piedras en el camino: su salida del Partido Liberación Nacional para incorporarse al movimiento oficialista Pueblo Soberano, el conflicto de Chorreras y su posición frente al proyecto de explotación de oro en Crucitas.
La primera factura: la “traición” política
Uno de los sectores que más cuestionan al alcalde le reprocha haber abandonado las filas del PLN para incorporarse a Pueblo Soberano cuando faltaban aproximadamente dos meses para las elecciones.
Para sus críticos, aquella decisión fue una traición política a quienes lo habían llevado a ocupar la Alcaldía y ahora podría tener consecuencias cuando llegue el momento de pedir nuevamente el voto.
El mensaje de sus detractores es sencillo: quien cambia de camiseta política también puede encontrar dificultades para volver a pedir respaldo a quienes alguna vez lo apoyaron.
Chorreras: una herida que sigue abierta
Otro de los temas que podría pesarle políticamente es el caso de la comunidad de Chorreras.
Sectores críticos cuestionan que González, como alcalde y sancarleño, no asumiera una posición más fuerte en defensa de las familias que habitaban el lugar, pese a que se trataba de una comunidad con décadas de existencia.
El conflicto terminó con el desalojo y demolición de decenas de viviendas. La Municipalidad facilitó maquinaria para las labores, una decisión que sus críticos consideran especialmente difícil de olvidar.
González ha defendido su actuación señalando que la Municipalidad simplemente acató una orden judicial.
Sin embargo, para algunos habitantes esa explicación no cierra la herida política: esperaban al alcalde al lado de las familias y no ejecutando las acciones que terminaron dejando a decenas de personas sin vivienda.
Crucitas: el frente ambiental
El tercer flanco podría venir del sector ambientalista.
La posición asumida por el alcalde frente al proyecto relacionado con el oro de Crucitas también ha generado cuestionamientos entre quienes consideran que San Carlos debe defender su patrimonio ambiental.
Sus críticos cuestionan que el país termine recibiendo únicamente una pequeña participación de los beneficios económicos de la explotación, mientras Costa Rica asumiría los posibles impactos ambientales.
Para este sector, el oro de Crucitas no puede analizarse únicamente desde la perspectiva económica, sino también desde la protección de los recursos naturales y el futuro de la Zona Norte.
Y ahora aparece el problema político interno
A estos cuestionamientos se suma el escenario que se habría producido durante una reciente reunión del movimiento afín al oficialismo en San Carlos.
Según versiones conocidas por medios locales, el encuentro habría dejado en evidencia que Juan Diego González todavía no tendría garantizado el respaldo de todas las estructuras locales para buscar nuevamente la Alcaldía en 2028.
En la reunión habrían participado dirigentes como Fredy González y Mayuli Ortega, además del actual alcalde, mientras que también habría estado presente el diputado José Miguel Villalobos.
De acuerdo con las versiones atribuidas a participantes y fuentes cercanas, lejos de producirse un cierre de filas alrededor de González, habrían quedado expuestas diferencias sobre quién debería representar al movimiento en las próximas elecciones municipales.
De confirmarse, sería una señal política incómoda para el alcalde: tener la Alcaldía no necesariamente significa tener bajo control las bases que deberán ayudarlo a conquistar un segundo periodo.
¿San Carlos le cobrará las cuentas?
El verdadero desafío para González podría estar fuera de las paredes de la Municipalidad.
La pregunta que comienza a circular es si los cuestionamientos por su cambio de partido, su actuación en el caso Chorreras y su posición sobre Crucitas terminarán convirtiéndose en votos en contra.
Porque una cosa es gobernar durante cuatro años y otra muy distinta es volver a pedirle al electorado que le entregue otros cuatro.
Y en política, las decisiones tomadas durante un periodo pueden convertirse en las facturas que aparecen justo cuando llega la hora de buscar la reelección.
Juan Diego González todavía tiene tiempo para recomponer alianzas, convencer a sus críticos y construir una candidatura sólida. Pero si pretende repetir en la Alcaldía, primero tendrá que superar un obstáculo que ningún cargo puede resolver por decreto: recuperar la confianza de sectores que sienten que, en algún momento, el alcalde les dio la espalda.
La carrera municipal de 2028 apenas comienza y, en San Carlos, la primera batalla podría no ser contra sus adversarios políticos, sino contra las cuentas pendientes que algunos electores aseguran tener con él.
