La presidenta Laura Fernández llegará este fin de semana a Limón para una gira de casi cuatro días, en el marco de las celebraciones del Día del Negro y la Cultura Afrocostarricense. Sin embargo, más allá de los actos protocolarios y los anuncios oficiales, la visita vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿son suficientes las obras que el Gobierno lleva al Caribe frente a las enormes necesidades que arrastra la provincia desde hace décadas?
La agenda presidencial contempla anuncios e inauguraciones durante el lunes 31 de agosto y el martes 1.º de setiembre. Entre ellas figuran el anuncio de la planta térmica Moín IV, un Consejo de Gobierno, la inauguración del Mercado Internacional de Sixaola y obras de reconstrucción del Centro de Servicios Múltiples de esa localidad.
El martes, la presidenta continuará hacia Guácimo para entregar trabajos de superficie de ruedo y sistemas de drenaje en la Ruta Nacional 811. Posteriormente visitará Palmitas Dos, en Pococí, donde se realizarán anuncios del INDER y DINADECO; además inaugurará la nueva sede del Área de Salud de Cariari, el Liceo de Ticabán y la Delegación de Pococí.
Son obras que, sin duda, pueden representar beneficios para las comunidades donde se ejecutaron. Pero el cuestionamiento es si esta lista está a la altura de lo que Limón necesita y de las expectativas que durante años han generado los gobiernos de turno.
Limón sigue enfrentando enormes desafíos en materia de empleo, infraestructura vial, desarrollo económico, seguridad, vivienda, servicios públicos, educación y oportunidades para las nuevas generaciones.
Una provincia que aporta una enorme importancia estratégica al país por sus puertos, actividad logística, comercio y riqueza turística y cultural continúa reclamando mejores condiciones para que esa riqueza se traduzca en bienestar para sus habitantes.
El Caribe también necesita una visión de desarrollo que vaya más allá de inaugurar edificios, carreteras o delegaciones. Necesita empleo digno y oportunidades para los jóvenes; inversión que genere nuevas empresas; infraestructura vial moderna; mejores servicios de salud; recuperación de espacios públicos; impulso al turismo; vivienda y soluciones para comunidades históricamente rezagadas.
El anuncio de Moín IV, por ejemplo, puede tener relevancia para la infraestructura energética, pero los habitantes de Limón también esperan respuestas concretas sobre cómo la actividad económica de la provincia se convertirá en más empleos y mejores condiciones de vida para quienes viven allí.
La gira presidencial llega, además, en una fecha cargada de significado. Celebrar la cultura afrocostarricense implica también reconocer las luchas históricas de una población que ha contribuido enormemente a la construcción de Costa Rica y que, al mismo tiempo, ha tenido que enfrentar desigualdades y falta de oportunidades.
Por eso, el Gobierno tendrá que responder si la “maleta de obras” que lleva Laura Fernández al Caribe representa realmente un nuevo impulso para Limón o simplemente una nueva lista de inauguraciones que, aunque importantes, se queda corta frente a las necesidades acumuladas durante décadas.
Limón no necesita únicamente fotografías cortando cintas. Necesita resultados, empleo, inversión, infraestructura y oportunidades.
Y después de tantos años de promesas, los limonenses tienen todo el derecho de exigir que esta vez los anuncios se traduzcan en cambios visibles y duraderos para la provincia.
