Stella Chinchilla dice alegrarse por condena de Yendry Quirós: “De alguna manera, sí”

Luego de que la activista Yendry Quirós, conocida como “La Colocha”, fuera condenada a un mes de prisión, con ejecución condicional de la pena, la activista Stella Chinchilla reaccionó públicamente al fallo y aseguró que, de alguna manera, se alegra por la condena.

En un extenso comentario publicado en redes sociales, Chinchilla cuestionó el ambiente de “fanatismo y violencia” que, según afirmó, se ha generado en el país, además de referirse al papel de sectores políticos y medios de comunicación.

Esta fue la opinión de Stella Chinchilla, íntegra:

¿Me alegra la condena de Yendry Quirós?

De alguna manera, sí. Pero habría preferido que Costa Rica nunca llegara a estos niveles de fanatismo y violencia, alimentados durante años por un hombre enfermo de poder, de ego y de otros males que el tiempo terminará revelando.

Yendry recibió un mes de prisión, el mínimo legal, con ejecución condicional. Le fue bien, considerando la gravedad de sus palabras. Su caso debería estudiarse desde la psicología social: la convirtieron en instrumento de una maquinaria de odio y ella, como tantos fanáticos, esperó una recompensa.

Hoy algunas personas la acompañan por solidaridad. Quienes la utilizaron, en cambio, la abandonaron: gobierno, troles, diputados y ministros. Ya no les servía. Ella atravesó el límite y quedó atrapada por el sistema judicial porque no tenía inmunidad. Sus ídolos sí la tienen, y la usan y abusan de ella.

Y como sé lo que preguntarán: “¿Para cuándo arrestan a la abuela sicaria de la andadera y los gatos?”.

A mí me acusaron de algo que nunca hice ni dije. El montaje de que pretendía contratar sicarios fue tan burdo que la torpeza de Torres y, sobre todo, de Cerdas terminó dejándolo en evidencia. Hasta amigos chavistas me llamaron para decirme que sabían que aquello era falso.

Hace unos meses, un periodista de un medio lacayo quiso entrevistarme en la Asamblea Legislativa. Me preguntó por “la denuncia por amenazar de muerte al presidente”. Le pedí que me mostrara la amenaza. No pudo. Ahí terminó la entrevista.

Para eso sirven esos medios: para alterar a los fanáticos, carbonearlos y hacerles creer cualquier línea que les dicten desde el poder.

Me han llamado sicaria, terrorista, que no tengo ni título de colegio, bruja, vieja y abuela. Las tres últimas son ciertas. Y espero seguir envejeciendo con dignidad y la frente en alto. Quisiera ser, eso sí, la sicaria de la violencia y la terrorista del populismo.

Seguiré caminando de frente, con andadera hasta que me operen y mientras el síndrome de Ménière lo permita. Seguiré marchando, bailando y posando para la prensa lacaya y sus fotógrafos infiltrados.

Sigo denunciando persecución, seguimientos e insultos. Hay personas exiliadas, periodistas amenazados y comunicadores e influenciadores intimidados. Pero somos más quienes sostenemos lo que todavía permanece en pie.

Algún día volverá la paz a Costa Rica. Y quienes hoy alimentan este horror probablemente dirán que nunca participaron. Nosotros sí tendremos memoria. Y les perdonaremos quizás.