Suspenden audiencia por disputa familiar del cuerpo de sancarleña en la morgue judicial

Dieciocho días en el frío de la morgue: La implacable disputa familiar que impide el último adiós a una madre en San Carlos

SAN CARLOS, ALAJUELA — El cuerpo sin vida de doña Lidia Vargas Espinoza reposa desde hace dieciocho eternos días en una plancha metálica de la Sección de Patología Forense, en San Joaquín de Flores. Mientras el frío de la morgue custodia los restos de la mujer de 85 años, en la tierra, la calidez del duelo ha sido sofocada por un encarnizado choque de acusaciones, denuncias y recursos judiciales entre sus propios hijos.

La tarde de este jueves 10 de septiembre, las salas de los Tribunales de Justicia de San Carlos se preparaban para ser el escenario donde finalmente se destrabara el nudo legal que impide su sepelio. De un lado de la sala, aguardaban de pie Diego Arturo Salas Vargas —quien cruzó el Océano Atlántico desde España con el único propósito de enterrar a su madre—, su hermana Carmen y tres hermanos más. Del otro lado, a través de una pantalla fría e inestable, la representación legal de la exalcaldesa de San Carlos, Karol Salas Vargas.

Sin embargo, la paz deberá seguir esperando. La audiencia para resolver el cambio de poder sobre los restos de doña Lidia se desplomó en minutos. Alegatos de la defensa de la exalcaldesa sobre fallas técnicas en el audio y el supuesto desconocimiento del objeto de la cita obligaron a suspender la diligencia. Entre tensiones y miradas cruzadas, la jueza fijó un nuevo y decisivo ultimátum: la audiencia se repetirá este viernes a las 9:00 a.m., pero esta vez, cara a cara, sin pantallas de por medio.

La génesis de una fractura familiar

El calvario comenzó el pasado 24 de agosto, cuando doña Lidia exhaló su último aliento en una cama del Hospital San Carlos. Lo que debió ser un proceso de recogimiento y duelo se transformó en una tormenta judicial al día siguiente, cuando agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ingresaron para retirar el cuerpo tras una denuncia penal interpuesta por un sector de la familia para indagar las causas de la muerte.

Desde el 27 de agosto, la autopsia concluyó y el OIJ declaró el cuerpo listo para las exequias. No obstante, las puertas de la morgue continúan cerradas por la falta de un acuerdo legal entre los bandos familiares:

 El reclamo del bando presencial: Diego Salas y sus hermanos acusan a la exalcaldesa de manipular la verdad y de ocultar la incapacidad legal de su madre para firmar supuestos documentos de voluntades. ««¿Qué está pasando? ¿Qué quiere que no veamos?»», increpó públicamente Diego a su hermana, prometiendo destapar antecedentes que, según él, pondrán fin al encubrimiento.

 La versión del bando cuidador: Karol Salas y tres de sus hermanos sostienen que están protegiendo la memoria y el deseo expreso de doña Lidia, quien en vida habría dejado disposiciones por escrito sobre su salud y su deceso. En un desgarrador pronunciamiento, la exalcaldesa denunció que el Juzgado de Familia pisoteó la dignidad de su madre al ceder ante «denuncias falsas» y más de diez recursos legales impulsados por hermanos con los que, asegura, la difunta no mantenía cercanía.

La trascendencia del drama familiar escaló hasta la propia Casa Presidencial, donde la ministra Laura Fernández reconoció estar al tanto de la tragedia y se comprometió a solicitar cuentas al director del OIJ.

Este viernes a las 9:00 a.m., los hermanos Salas Vargas volverán a cruzar las puertas de los tribunales sancarleños. De ese encuentro presencial depende que doña Lidia abandone el frío de la morgue judicial para encontrar, finalmente, la paz de la sepultura.