La crítica no se silencia. En defensa del Semanario Universidad

Las organizaciones, colectivos y personas abajo firmantes expresamos nuestra solidaridad con las trabajadoras y los trabajadores del Semanario Universidad y rechazamos los ataques dirigidos a desacreditar su labor periodística.

Defender este medio no es un gesto corporativo. Es defender el derecho de la ciudadanía a informarse, a discrepar y a vigilar a quienes ejercen poder político, económico, institucional o universitario. Sin prensa crítica, la democracia pierde uno de sus contrapesos esenciales.

Los cuestionamientos recientes, presentados como preocupación por el gasto público y por la línea editorial, no pueden verse como hechos aislados. Se insertan en una ofensiva más amplia contra voces que incomodan: periodistas, académicos, activistas, organizaciones sociales, defensoras ambientales y medios públicos. Cuando la crítica es tratada como enemistad, la investigación como ataque y la discrepancia como sospecha, no estamos ante un debate legítimo, sino ante un intento de disciplinar la disidencia.

El Semanario Universidad nació y se ha sostenido en la tradición de una universidad pública que no repite el discurso del poder, sino que produce conocimiento, abre debates y pone ese conocimiento al servicio de la sociedad. Su independencia no es un defecto: es una condición para fiscalizar a gobiernos, empresas, instituciones y también a las propias autoridades universitarias.

Discutir el uso de recursos públicos es válido. Las instituciones deben rendir cuentas. Pero una cosa es debatir presupuestos con transparencia y otra es usar la planilla como excusa para descalificar el contenido de un medio, amenazar su existencia o sugerir que sus periodistas sobran en la universidad pública. La crítica al periodismo se responde con más periodismo; a una investigación, con evidencia; al desacuerdo editorial, con debate. No con campañas de intimidación.

No defendemos la infalibilidad de ningún medio. Defendemos su derecho a existir, a publicar, a equivocarse, a ser cuestionado y a mejorar sin que su existencia sea puesta en riesgo por el contenido de sus informaciones.

Nos preocupa el ambiente hostil que enfrentan quienes comunican, investigan, denuncian o construyen narrativas distintas a las oficiales. Nos preocupa el debilitamiento de espacios institucionales y sociales que han funcionado como contrapesos. Nos preocupa que la confrontación política se use para castigar el disenso.

Una democracia no se agota en elecciones. Necesita universidades públicas críticas, prensa independiente, sindicatos, organizaciones sociales, activismos y ciudadanía con derecho a expresar desacuerdo sin estigmatización.

Por eso hacemos un llamado a no normalizar estos ataques y a no guardar silencio. Solidaridad con el Semanario Universidad y con todas las personas que ejercen el derecho a informar y disentir. Defender la prensa crítica es defender el derecho de la sociedad a saber. Defender a quienes disienten es defender la democracia.

Firmas:
Las organizaciones y personas abajo firmantes respaldan esta declaración. La lista de adhesiones se mantiene abierta y se actualizará con las firmas recibidas mediante el formulario.

Formulario en línea:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf7sQRKzo-Awv_WDlQb6_lft5VY0wDlyRtU7YCRinnSsv7Kgg/viewform?usp=dialog