Jala de Piedra 2026: Amubri de Talamanca mantiene viva una tradición de fuerza y comunidad

Amubri, Talamanca — La comunidad de Amubri, en el Territorio Indígena Bribri de Talamanca, fue escenario de la Jala de Piedra 2026, una actividad que reafirmó el valor de la unión, la fuerza y la cohesión social entre los pueblos Bribri y Cabécar. Quienes participaron en la jornada agradecieron la acogida recibida y destacaron la importancia de una tradición que continúa pasando de generación en generación.

“Gracias por permitirnos ser parte de una tradición que se construye con fuerza, unión y comunidad”, expresaron los organizadores y visitantes mediante un mensaje de agradecimiento.

Una tradición ancestral con profundo significado

La Jala de Piedra, conocida también como Ák-Kuë, es un ritual ancestral de los pueblos indígenas Bribri y Cabécar que consiste en el traslado colectivo de una enorme piedra desde un punto cercano a la montaña o el río hasta una casa donde la familia la utilizará para la preparación de alimentos, como la molienda de maíz, cacao y otros granos.

La piedra es seleccionada previamente por un líder espiritual awápa, y su traslado simboliza el recordar cómo los antecesores de estos pueblos se organizaban y unían para mover piedras hacia los asentamientos. En la cosmovisión Bribri y Cabécar, la piedra tiene una gran importancia tanto en su uso cotidiano en la agricultura y la gastronomía como en los mitos y la cosmogonía, así como en su relación con los ecosistemas.

La ceremonia: equilibrio y unión comunitaria

Durante la ceremonia, los hombres cargan y transportan la pesada roca, mientras que las mujeres guían y tiran de ella utilizando un bejuco, simbolizando el equilibrio y la unión de la comunidad. La actividad también incluye el dulé, canto con tambores viendo al este; el sorbón, danza tradicional que rememora la creación del dios Sibú; la ancestral bebida de la chicha; comidas autóctonas; desfile de bandas; torneos de fútbol y fiestas con baile.

La piedra, una materia viva

“La piedra no es una materia inerte, está viva y tiene un espíritu. La usamos para preparar alimentos, moler maíz, pejibaye o café, y mantener nuestras tradiciones. Este evento da contraste a la riqueza de Costa Rica. Nuestra cultura es la riqueza de todo un país”, afirmó Danilo Layan, presidente de la Radio Cultural La Voz de Talamanca.

El antropólogo Carlos Borge Carvajal, uno de los principales investigadores de la cultura Bribri y Cabécar, ha señalado que dentro de los fundamentos mitológicos de la relación cultural de estos pueblos con los bosques está la piedra, uno de los cuatro materiales nobles junto con la madera, el oro y el barro.

Impacto comunitario y proyección

Este año, la jornada contó con el acompañamiento de la Fundación Costa Rica Azul, organización presidida por el Dr. Christian Rivera, que desde hace más de 15 años trabaja con comunidades indígenas en proyectos culturales, deportivos, sociales y ambientales. Durante la actividad, la fundación entregó donaciones de calzado y ropa recolectadas en distintas partes del país.

“La jala de la piedra, esa tradición de la cosmovisión indígena nos recuerda año con año que la unión hace la fuerza y que la riqueza cultural es un excelente activo para promover el desarrollo y sobre todo la unión comunitaria”, dijo Rivera.

Por su parte, Fanny Ramírez, directora ejecutiva de Costa Rica Azul, destacó que la experiencia permite observar cómo los líderes indígenas, especialmente las mujeres, promueven soluciones con recursos limitados, fomentando emprendimiento y turismo local.

La actividad es organizada por la Radio La Voz de Talamanca, con el fin de fortalecer la cultura del pueblo Bribri y Cabécar, promover su organización, así como el acercamiento de las comunidades con la radio. Además, la Jala de Piedra cuenta con el respaldo de la Universidad de Costa Rica a través del proyecto de Trabajo Comunal Universitario TC-635, que colabora con la radio en aspectos comunicacionales, organizacionales y de gestión.

Con mensajes de gratitud y participación, la Jala de Piedra 2026 cerró como una nueva muestra de que las tradiciones se fortalecen cuando se comparten y se transmiten de una generación a otra.