OPS pide no estigmatizar al enfermo de COVID-19 y no asociarlo con migrante

La Organización Panamericana para la Salud (OPS)  manifestó su rechazo a la estigmatización que se hace al enfermo de COVID-19  por las poblaciones y la asociación que algunas veces se hace como producto de las migraciones.

La Zona Norte y el resto del país, que caído en la trampa de esta actitud nefasta hacia los paciente con COVID-19. Con anifestaciones de rechazo a los enfermos en comunidades y discriminación, en la mayoría de casos por desconocimiento de la enfermedad.

También, se h caído en la trampa de asociar la enfermedad con el problema de migración

La transmisión mayor es interna y hay que tomar eso como prioridad. El asociar la enfermedad con un grupo específico, como migrantes, es un estigma y el mayor está ocurriendo en las personas positivas por COVID-19. Nosotros deberíamos, en lugar de estigmatizarlos, ayudarles», dijo el director del Departamento de Emergencias en Salud, Ciro Ugarte.

La OPS brindó una guía donde detalla  la forma de prevenir y abordar la estigmatización social, para ser usada por los gobiernos, organizaciones y medios de comunicación

Detallan que en el caso del COVID-19 es  las personas son  etiquetadas, estereotipadas o discriminadas, reciban un tratamiento diferenciado o experimenten una pérdida de estatus debido a la percepción de un vínculo entre ellas y una enfermedad.

Ese tratamiento puede afectar negativamente a quienes tienen la enfermedad, así como a sus cuidadores, familiares, amigos y comunidades. Las personas que no tienen la enfermedad pero que comparten otras características con este grupo también pueden sufrir estigmatización.

Detallan que el  actual brote de COVID-19 ha provocado estigmatización social y comportamientos discriminatorios contra personas de determinados orígenes étnicos, así como contra cualquier persona que se considere que ha estado en contacto con el virus.

Razones de esta estigmatización

El nivel de estigmatización asociado a la COVID-19 se basa en tres factores principales: 1) es una enfermedad nueva y en gran parte desconocida; 2) a menudo tenemos miedo de lo desconocido; y 3) es fácil asociar este miedo con «el otro».

Es comprensible que haya confusión, ansiedad y miedo entre el público general. Desafortunadamente, estos factores también están alimentando estereotipos perjudiciales.

Repercusiones

La estigmatización puede socavar la cohesión social y provocar el aislamiento social de grupos de población, lo que podría contribuir a que las probabilidades de propagación del virus sean mayores, no menores. Esto puede dar lugar a problemas de salud más graves y a dificultades para controlar un brote de la enfermedad.

La estigmatización puede:

• Llevar a las personas a ocultar la enfermedad para evitar la discriminación.

Uso correcto de la palabras

Cuando se habla de la enfermedad por coronavirus, ciertas palabras (por ejemplo, caso sospechoso, aislamiento) y el lenguaje pueden tener un significado negativo para las personas y alimentar actitudes estigmatizadoras. Pueden perpetuar las presunciones o estereotipos negativos existentes, reforzar las falsas asociaciones entre la enfermedad y otros factores, crear un miedo generalizado o deshumanizar a quienes tienen la enfermedad.

Recomendamos un lenguaje que tome en consideración primordialmente a las personas y que las respete y empodere en todos los canales de comunicación, incluidos los medios de comunicación. Las palabras utilizadas en los medios de comunicación son especialmente importantes, ya que darán forma al lenguaje popular y a la comunicación sobre la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19).

La información negativa puede influir en la forma en que se percibe y trata a las personas presuntamente infectadas por el nuevo coronavirus, a los pacientes y sus familias y a las comunidades afectadas.

Qué se debe decir y qué no

SE DEBE – hablar sobre la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19).

No se debe – vincular la enfermedad con lugares u orígenes étnicos; no se trata de un «virus de Wuhan», de un «virus chino» o de un «virus asiático».

El nombre oficial de la enfermedad se eligió deliberadamente para evitar la estigmatización: «co» viene de «corona», «vi» de «virus», «d» de «disease», que significa «enfermedad» en inglés, y 19 de 2019, que es el año en que apareció la enfermedad.

SE DEBE – decir «personas con COVID-19», «personas que tienen la COVID-19», «personas en tratamiento contra la COVID-19», «personas que se están recuperando de la COVID-19» o «personas que murieron tras contraer la COVID-19».

No se debe – referirse a las personas con la enfermedad como «casos de COVID-19» o «víctimas».

SE DEBE – decir «personas que pueden tener la COVID-19» o «personas que presuntamente tienen la COVID-19».

No se debe – decir «personas sospechosas de COVID-19» o «casos sospechosos».

No se debe – decir que las personas «transmiten la COVID-19», «infectan a otras

SE DEBE – decir que las personas «adquieren» o «contraen» la COVID-19.

personas» o «propagan el virus», ya que estas expresiones implican una transmisión intencional y son culpabilizadoras.

El uso de una terminología criminalizadora o deshumanizadora crea la impresión de que, de alguna manera, quienes tienen la enfermedad han hecho algo malo o son menos humanos que el resto de nosotros, lo que alimenta la estigmatización, socava la empatía y puede incrementar la reticencia a buscar tratamiento, a someterse a pruebas de detección o análisis o a ser puesto en cuarentena.

SE DEBE – hablar con precisión sobre el riesgo de contraer la COVID-19, basándose en datos científicos y en las últimas recomendaciones sanitarias oficiales.

No se debe – repetir o transmitir rumores no confirmados ni utilizar expresiones hiperbólicas para generar miedo, como «peste», «apocalipsis», etcétera.

SE DEBE – hablar positivamente y hacer hincapié en la eficacia de las medidas de prevención

y tratamiento. Para la mayoría de las personas, esta es una enfermedad que se puede superar. Hay medidas simples que todos podemos tomar para protegernos a nosotros mismos y mantener a salvo a nuestros seres queridos y a los más vulnerables.

No se debe – hacer hincapié o insistir en lo negativo o en mensajes de amenaza.

Tenemos que trabajar juntos para ayudar a mantener a salvo a los más vulnerables.

SE DEBE – subrayar la eficacia de la adopción de medidas de protección para evitar la adquisición del nuevo coronavirus, así como de la detección, las pruebas y el tratamiento tempranos.

• Difundir información basada en hechos: La estigmatización puede aumentar debido a la falta de  conocimientos sobre cómo se transmite y se trata la enfermedad por el nuevo coronavirus (COVID-19) y cómo se previene la infección. Para hacer frente a ello, se debe dar prioridad a la recopilación, unificación y difusión de información precisa y específica para cada país y comunidad sobre las zonas afectadas, la vulnerabilidad individual y colectiva a la COVID-19, las opciones terapéuticas y los lugares de acceso a la atención sanitaria y la información.

Algunos medios de comunicación se han centrado, por ejemplo, en especular sobre la fuente de la COVID-19 y en tratar de identificar al «paciente cero» en cada país. Hacer hincapié en los esfuerzos por encontrar una vacuna y un tratamiento puede aumentar el miedo y dar la impresión de que no podemos detener las infecciones ahora. En su lugar, conviene promover contenidos sobre las prácticas básicas de prevención de infecciones, los síntomas de la COVID-19 y cuándo buscar atención médica.

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