Don Florindo Arce Venegas, dos viudos y la leyenda

Por Luis Fernando Méndez Molina, escritor sancarleño.

Padres, Pedro Arce y Madre: Petronila Venegas.

Don Miguel Florindo Arce Venegas, nacido 1885. Proveniente de Barranca San Ramón,. Nombre verdadero según consta acta de matrimonio en Zarcero. Se casó por primera vez el día 1895 cuando apenas tenía 20 años con la señora Vicenta Custodia Rodríguez Murillo, ella tenía 22 años, se desconoce si hubo hijos, formarían la (familia Arce Rodríguez). Don Florindo queda viudo del primer matrimonio.

Segundo matrimonio, sería el año 1907 cuando tenía 28 años. Se casó con Matilde Méndez Blanco, viuda del primer matrimonio. Sus padres fueron Domingo Méndez y Josefa Blanco. En el segundo matrimonio Matilde Méndez Blanco la cual tenía un hijo, llamado Máximo Carvajal Méndez, su primer esposo fue Nahum Carvajal Mora, que se encontraba en Villa Quesada, ella era oriunda de Villa Quesada.

Florindo Arce Venegas, llega a Zarcero, Villa Quesada, Aguas Zarcas y luego a Los Caños (Pueblo Viejo), por calle vieja era por donde se pasaba, en ese entonces, antes para llegar a Venecia actual, ya estando establecido allí, se involucra a ir a explorar nuevas tierras, hasta llegar a lo que antes le llamaban, los Ranchos y ahora es Marsella, en estos lados había mucho meses en temporal y había crecidas en los ríos, dónde no se podía pasar, en el año 1917 fue arrastrado el puente sobre el rio Caño Grande, que fue construido por los vecinos y dirigido por Don Florindo Arce Venegas.

Fue un colonizador mas de Marsella don Florindo Arce Venegas y su esposa Matilde Méndez Blanco tuvieron, 7 hijos 2 hijos fallecieron de años, por calamidades de esa época o enfermedades de los cuales vivos fueron solo 5 hijos que son; 1- 1909 Florinda 2- 1910 Eduvina 3- 1911 Fidelia 4- 1912 Zoila luz Tina y José María 1913(Chalo) ninguno de ellos fue nacido acá en los Ranchos (Marsella).

Don Florindo, hombre muy trabajador, fue una persona muy inteligente, muy sabio, emprendedor, economista, desconfiado, inquieto y negociador, agricultor muy buen organizador, comerciante, pionero en bienes raíces, trabajaba las piedras dándole formas, (algunos decían que era indígena) su Hobby era montear con sus perros, andaba por tantos lugares que él iba y a la vez observando que tan buena, era la tierra, por donde pasaba con sus perros.

Pero en esa época, tuvo parcelas de tierras en muchos lados de la zona, San Carlos, era un hombre entusiasta , motivado en la agricultura llegaba  compraba muy barato parcelas de tierras, se llevaba a alguien a vivir un peón y que fuera limpiando el solar  la finca y cuidara  luego la negociaba , invertía poco, y le ganaba cuando vendía y tal vez ya había triplicado su dinero, así fue donde, iba recorriendo en finca,  en parcela , en lugares en aquellos tiempos, se caminaba por los carriles, de la fincas, al no existir calles.

Don Miguel Florindo tenía mucha experiencia, en cuanto negocios de fincas y parcelas, el señor tenía hermosos bueyes fuertes, a disposición de su finca, y   el mejoramiento de trabajos en el campo, y daba empleo a otros humildes y sencillos del pueblo, pagando en monedas o billete, ayudaba mucho económicamente, a otras familias y trabajaban junto a los vecinos para el desarrollo de trabajos, para jalar tucas de árboles, arena, piedras del rio, tierra para algún puente, jalar madera, para las primeras obras del pueblo, puente, escuela, ermita u otras obras. Presto de sus parcelas, a algunos vecinos necesitados qué vinieran y sembraran, para el sustento de la familia.

Este señor tenía un gran galerón , donde mantenía  verduras y semillas en bateas, echas de los troncos, de cedros profundos, donde tenía, semillas secas de, arroz, maíz, Ñampí, Tiquizque, yuca, frijoles, caña, ajos, Malanga, papa, todo lo sembraba muy coordinado, con la temporada de cada cosecha , muchas veces ayudo gente  muy pobres, con hijos, hambrientos ,desnutridos, enfermos, regalando de lo que tenía,  en la galera grande, o con plata  a veces el preguntaba ! usted tiene algún terrenito para sembrar? si lo tenía le regalaba semillas, a pesar de su seriedad, desconfiado era muy generoso, se preocupaba por sus vecinos, Don Florindo también en esa época para finales de cada año, dicen mataba una vaca para regalar carne para los pobres de sus vecinos, que se bendecían,  ya al principio del año o mediados del año, escogía la novilla o vaca, y decía a sus peones, no me toquen esta vaca, que es la que voy a regalar. Lo que sembraba lo hacía por faces las cosechas, por ejemplo, cuando arrancaba yuca, de alguno de sus terrenos, ya tenía dos terrenos sembrados uno ya tenía seis meses de sembrado, y el otro Un mes, siempre era de esa manera.

Otra de sus cosas, en esa época existían también los billetes, de 5,10, 20, 50 colones únicamente si a veces se mojaban por  lluvias, por mucha humedad donde  tenía enterrados, si claro, así como lo digo y entonces en vez en cuando, se le veía sacando todos los billetes al sol, tendía una capota al suelo, era el cual cobijaba la carreta, allí colocaba sus billetes para que el sol se los secara, los prensaba con una piedrita, no se movía hasta volverlos a guardar ya secos.

Rumoran los del pueblo que Don Florindo había donado dos campanas traídas de Alemania, porque allá se fundía el hierro, para la bella ermita primera  de Marsella, el cual fueron bautizadas como una Flora por su hija y Florindo la otra, dicen que las campanas eran muy delicadas y finas, y cuando las estaban poniendo reventaron una de ella y la ermita solo quedo con una, luego la ermita echa de puro madera muy hermosa no le dan mantenimiento, se deteriora, y la desarman entonces la única campana que quedaba la pasaron  a guardar en Venecia centro en casa cura,para luego cuando construyan la nueva iglesia, se volvía a llevar a Marsella, luego la gente se despistan del asunto y no saben que paso con esa campana .

Cuentan una vez, cuando  don Florindo Arce Venegas, se dirigió a esconder, su dinero, en la tardecilla, por lo general siempre las escondía enterrada en una pieza de cerámica garrafa , y alejadas de la casa, entonces su único hijo, José María Arce Méndez, le entro la curiosidad, de seguirlo, Florindo siempre por precaución, de algún bicho salvaje u otra cosa, andaba un rifle y resulto que ya había percibido que lo venían siguiendo, se escondió y a la distancia  cuando vio sombra, disparo cerca, sin percatar que era su hijo, José María, ni para que lo hizo, esa tarde fue castigado y aprendida la lección.

Ya con sus años,  don Florindo de tanto trabajar, se le venían sus padecimientos, tenía en sus pies , muchas pelotas, con llagas que ni los zapatos, no se podía poner, y aparte era de mal olor , por sus padecimientos, tiempo después dormía separado, de Matilde Méndez Blanco por los inconvenientes de esa enfermedad, entonces dormía en una batea de cedro, me imagino de las que usaba para guardar las semillas, un yerno lo llevo al hospital México, San José para que le vieran eso de los pies, para esa época, creo no había medicina para lo que el tenia, lo único que le recomendaron los Doctores fue amputar, cortar sus pies, y jamás este señor no iba a permitir eso, y pidió devuelta que lo trajeran, a Marsella también tuvo pequeña Pulpería y le ayudaba a atenderla su hijo José María Arce Méndez.

También gentes del pueblo, y confirman  que su plata la escondía largo de la casa y enterraba y también comentan, el Señor Juan Luis Molina Rojas, empleado de confianza con sus 82 años hoy 2015, y Rafael Ángel Arguedas Arce 88 años, quien compartieron con él trabajándole , y vieron esas Monedas Amarillentas, ambos lados tenían pintado un sol que una vez el encontró enterradas, en Alfaro Ruiz dicen, Florindo tenía una garrafa de barro cerámica, que había encontrado, con unas monedas amarillentas, que tenían un sol pintado, a ambos lados, talvez acá hubo alguna tribu indígena se dice, tenía el tamaño de una moneda de 500 colones las anteriores, pueda ser que el rumor, fue cierto de esas monedas. ! Donde quedaron y lugar, ese secreto solo Florindo, en su memoria se lo guardo!

Miguel Florindo también les dio un pedacito de tierra a todos los venecianos, fue este el Donador del terreno del Cementerio actual de Venecia, falleció a la edad de 62 años del año 1947, y el primer enterrado allí en ese cementerio fue Domingo Aguilar Miranda.

 En una investigación de mi persona encontré: Fecha: 13/05/1910 Archivo Nacional, Código- Cr-An-Ah-Csj-Jicadsj-000676

Denuncio de una veta de Oro en el peñón de la laguna de Zarcero de Alajuela. Hecho por Nicanor González Arguedas escribe de un denuncio

las siguientes personas: 1-Florindo Arce Venegas, 2-Jacinto Montero Méndez, 3- Ramón Rodríguez Murillo.

Las vetas:  Auríferas son composición cuarzosa y se hospedan en diversas rocas, de preferencia ígneas (granitos, granodioritas, etc. Las vetas en oro aparecen en forma de láminas, escamas, hilos, dendritas y ocasiones en cristales que rara vez son perfectos, en geología una veta madre es la principal y más grande veta o filón de oro o mena de plata, producto valioso o abundante.

De mi parte les dejo a su imaginación de cada quien, si la leyenda de las monedas amarillentas fue cierta oh no, personas allegadas a él peones de confianza y el pueblo lo confirmaron, en entrevista echas de mi persona, en la época le conocieron que tenía plata, en donde quedaron invertidas las monedas amarillentas, abran quedado enterradas en el olvido.

Derechos de Autor y escritor: Luis Fernando Méndez Molina.

Libro: Nuestras Raíces Marsella de Venecia. 2016

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