Esta complicada operación del cerebro fue llevada a cabo por la cultura pre-inca, Paracas (900 a.C. – 200 d.C.); se trato de una operación de alto riesgo, que fue perfeccionada por los Incas hacia el 1400, logrando la supervivencia de hasta el 90% de las personas operadas; fueron realizadas para tratar a los heridos en la zona craneal debido a las batallas, por dolores de cabeza constantes, el tratamiento de enfermedades mentales (posiblemente se creía que al abrir el cráneo salían los espíritus causantes del mal) o por otras razones religiosas. El cirujano paracas utilizaba instrumentos como cuchillos y bisturís de obsidiana, la operación se llevaba bajo el efecto de anestesia, probablemente utilizaron la hoja de coca, o incluso la hipnosis, continuaban con la sustitución del hueso por una placa de oro, plata o concha cerrando la herida abierta y la aplicación de vendajes. La formación de tejido cicatrizado indica que muchos de los pacientes sobrevivieron a las operaciones pero no se pudieron determinar los resultados físicos que conllevaban.

Se tiene registro de personas que fueron operadas más de una vez; se sabe de un individuo que fue operado hasta siete veces. Hoy en día existen procedimientos similares para aliviar la presión del cerebro.

Por Perú Conócelo