Por Henry Esquivel Monge, escritor sancarleño

El tiempo cobra facturas y una de ellas fue a los nativos botos de San Carlos, grandes conocedores de la metalurgia la escritura y grandes constructores.

Tenían caminos empedradas que unían a ciudad Quesada con las huacas de Pital, de ahí a el volcán barroso y río Toro.

Se dice que llegaron a unir desde Sarapiquí, hasta Fortuna.

En cada cruce tenían una piedra que tenía escrita la dirección a tomar para llegar a cada ciudad.

Sus pueblos contaban con acueductos y ciudades, con casas y centros religiosos .

Dominaron toda la zona norte y eran fieros guerreros, luego los atacaron los Huetares y los hicieron parte de su reino, debiendo pagarles tributo .

Esto los convirtió en constructores de caminos y acueductos por los otros reinos, siendo de las primeras empresas constructoras.

Se hicieron grandes comerciantes de servicios ,luego llegaron los conquistadores y junto con los huleros los llevaron al borde de la extinción.

La tribu se hizo muy chica y los Malekus terminaron por funcionarlos en su tribu, desapareciendo así la gran cultura boto para siempre. 

Sin embargo los vestigios de sus grandes constructores siguen apareciendo por la zona norte.