En Roma durante siete siglos se utilizó la llamada Silla Palpati» (Sedia Stercoraria) que servía para la ceremonia de la comprobación viril del Papa «el palpati»..

Según la tradición fue suprimida por Adriano VI entre 1522 y 1523, lo que vendría a significar que de forma oficial 114 Papas y 228 testículos fueron sobados y tocados durante los siete siglos que duró aquella extrañísima costumbre, para comprobar que eran hombres y no mujeres.

Su nombre oficial es la «sedia stercoraria» y se expone en el Museo del Vaticano.

Extraoficialmente, la historia de la Iglesia nos cuenta la existencia de la papisa Juana, una mujer que entre los años 855 y 857 se hizo pasar por hombre y logró ser elegida papa, presuntamente con el nombre de Benedicto III.

Su historia como máxima representante de la iglesia terminó luego de que fue descubierta debido a su supuesto embarazo

Lo más extravagante de esta leyenda es la historia de cómo fue descubierta. El hecho tuvo lugar en una procesión del Corpus Christi cuyo recorrido iba desde la Plaza de San Pedro del Vaticano hasta San Juan de Letrán, donde se aloja la actual Catedral de Roma.

En un momento del trayecto, este Papa se llevó las manos a la panza y se retorció de dolor. Cayó al suelo y parió, a la vista de todos, un bebé.

Para evitar que el sacrilegio de que una mujer se hiciera pasar hombre para ser Papa, el Vaticano instauró la figura del palpati, un individuo -que obviamente debía ser varón- cuya única tarea era la de tocar y manosear los testículos del recién nombrado papa, para así poder dar fe de que efectivamente era un hombre con todas las de la ley.

Esta era la silla para hacer la ceremonia

Duos habet et bene pendentes”
“tiene dos y cuelgan bien”

Esa era la frase que pronunciaba el Palpati tras comprobar que testículos existían y estaba todo bien con ellos. Esto lo realizaba un joven diácono el cual introducía su mano por un agujero de la sedia stercoraria –un asiento diseñado para esta tarea y en el que el recién elegido se sentaba-, a través de un segundo agujero de la misma, este dejaba colgar su escroto.

Si todo estaba en su sitio, el toca-testículos pontífice gritaba con voz alta la frase “¡Duos habet et bene pendentes!” a lo que los cardenales presentes respondían al unísono y aliviados

¡Deo Gratias!” 

¡Gracias a Dios!

Cabe señalar que la ceremonia de la comprobación viril del papa fue suprimida por Adriano VI entre 1522 y 1523, lo que vendría a significar que de forma oficial 114 papas (y 228 testículos) fueron sobados y tocados durante los siete siglos que duró aquella extrañísima costumbre.