Un día como hoy, el 7 de julio del 2001, Costa Rica perdió a una de las voces más valientes y críticas del periodismo nacional. Parmenio Medina Pérez, periodista colombiano naturalizado costarricense, fue asesinado a tiros a solo 75 metros de su casa en San Miguel de Santo Domingo de Heredia. Su muerte, provocada por su incansable lucha contra la corrupción y el abuso de poder, marcó un antes y un después en la historia de la libertad de prensa en el país.
Durante casi tres décadas, Medina fue la voz detrás del programa “La Patada”, transmitido por Radio Monumental, un espacio de denuncia social y política donde con humor, ironía y valentía, sacó a la luz múltiples casos de corrupción, negligencia, abuso de poder y desfalcos públicos. Su estilo irreverente y directo le ganó la admiración de miles de oyentes, pero también lo puso en la mira de muchos enemigos.
Entre los casos más recordados que denunció se encuentran:
• Irregularidades en la Vuelta Ciclística a Costa Rica de 1979.
• El escándalo de importación de calzado deportivo en 1993.
• Y finalmente, su investigación más peligrosa: las denuncias contra Radio María de Guadalupe, un proyecto religioso dirigido por el sacerdote Minor Calvo, al cual Medina acusó de utilizar fondos públicos de forma irregular.
En medio de la investigación a Calvo, Parmenio fue asesinado el 7 de julio de 2001. Tres disparos lo silenciaron, pero su legado retumbó con más fuerza. Las autoridades determinaron que fue víctima de un crimen por encargo. El sicario apodado “El Indio” fue quien ejecutó el crimen, mientras que Minor Calvo y el empresario Omar Chaves fueron señalados como autores intelectuales.
Tras un largo proceso judicial, ambos fueron condenados, en una sentencia que ratificó la gravedad del crimen y la conexión entre poder, corrupción y violencia contra la prensa.
?? Un legado que no se olvida
El asesinato de Parmenio Medina fue el primero y, hasta ahora, único asesinato de un periodista en Costa Rica por razones directamente vinculadas al ejercicio de su profesión. Su muerte puso en evidencia que incluso en democracias consolidadas como la costarricense, la libertad de prensa no está garantizada si no existe una sociedad que proteja y valore la labor del periodismo crítico e independiente.
Hoy, a 23 años de su muerte, el recuerdo de Parmenio sigue vivo en las aulas de periodismo, en las redacciones, y en la memoria de un país que aún exige transparencia y justicia. Su legado es una inspiración permanente para las nuevas generaciones de comunicadores que, como él, no temen alzar la voz frente al poder.
?? “Con el humor digo lo que otros callan con miedo”, solía decir.
Y aunque lo silenciaron, su mensaje sigue resonando.

