Por Ramón Meneses
Upala, Alajuela. — Vecinos de comunidades ubicadas a orillas del río Pénjamo y gran parte del río Niño, en el distrito de San José de Upala, reportaron este martes un cambio drástico en la coloración del agua, que pasó de ser cristalina a presentar un tono blanquecino, acompañado de sedimentos y desechos que descienden río abajo.
De acuerdo con testimonios recopilados en la zona, la situación fue observada desde tempranas horas del día, generando preocupación entre los pobladores, quienes advierten que esta condición podría provocar la muerte de especies acuáticas debido a la alteración del hábitat natural.
Ambos ríos forman parte de una importante cuenca hidrográfica que desemboca en el lago de Nicaragua, por lo que el arrastre de sedimentos podría tener implicaciones ambientales más amplias.

A pesar de la apariencia inusual del agua, vecinos cercanos al sector del volcán Cerro La Vieja indicaron que, hasta las 10:30 a. m. de este martes, no se reportaba actividad visible en el cráter, como emisión de gases o ceniza.
Según versiones de residentes de la zona alta, el fenómeno estaría relacionado con las fuertes lluvias registradas la noche anterior en la cima del macizo volcánico, las cuales se extendieron por aproximadamente tres horas. Estas precipitaciones habrían arrastrado acumulaciones de ceniza depositadas previamente en el cráter, trasladándolas hacia los cauces de los ríos.
El río Niño nace precisamente en el cráter de este volcán activo, ubicado en la ladera norte del cantón de Upala, y recorre cerca de 80 kilómetros antes de unirse a otros afluentes en su trayecto hacia territorio nicaragüense.
Las autoridades ambientales no han emitido aún un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido, sin embargo, vecinos solicitan una pronta inspección para determinar el impacto real en la biodiversidad y establecer medidas preventivas ante posibles eventos similares.
