Contundente! “A Dios no solo se busca en los momentos solemnes”: obispo de Limón

Contundente! “A Dios no solo se busca en los momentos solemnes”: obispo Javier Román Arias lanza directo mensaje a la presidenta Laura Fernández

Monseñor Javier Román Arias, obispo de Limón, fue directo durante la homilía celebrada a los pies de Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, donde hizo un llamado a la presidenta Laura Fernández para gobernar con sensibilidad hacia las familias golpeadas por la violencia, los desempleados de las bananeras y los sectores más pobres del país.

Con profunda esperanza y espíritu de oración, comparto algunos puntos de la homilía pronunciada durante la Eucaristía celebrada a los pies de Nuestra Señora de los Ángeles, en este momento significativo para nuestra patria. Fue una reflexión marcada por la fe, la responsabilidad de servir al pueblo y la necesidad de caminar unidos como nación, poniendo siempre nuestra confianza en Dios y bajo la protección de la Virgen de los Ángeles el gobierno de la Presidente Laura Fernandez (2026-2030), participaron además otras autoridades

Destaqué el profundo significado de que la señora Presidente haya querido venir ante la Negrita de los Ángeles para encomendar a Dios su misión y responsabilidades. En tiempos donde muchas veces la fe se esconde o se vive solamente en privado, siempre será valioso ver a una autoridad pública que no ocultó su fe, sino que la manifestó con sencillez y autenticidad delante del pueblo, poniendo bajo la protección de Dios el servicio que le ha sido confiado.

Recordé que a Dios no se le busca únicamente en los momentos solemnes, sino también en las preocupaciones, en las decisiones difíciles y en el cansancio cotidiano. Porque quien camina tomado de la mano de Dios nunca pierde la luz.

Subrayé que el país necesita gobernantes guiados por el Espíritu Santo, capaces de escuchar, discernir y actuar pensando siempre en el bien común y en el sufrimiento concreto de las personas.

Hice un llamado a construir una política con rostro humano, cercana a las familias golpeadas por la violencia, a los jóvenes tentados por el desánimo, a quienes esperan una operación o un tratamiento médico, y a tantas familias que hoy viven incertidumbre económica y desempleo.

Mencioné con preocupación la situación de muchas familias de la zona Caribe afectadas por el cierre de plantaciones bananeras y la pérdida de empleos, recordando que detrás de cada despido hay hogares, niños y adultos mayores que sufren angustia e incertidumbre.

También recordé la necesidad de mirar con mayor responsabilidad a nuestros pueblos indígenas, custodios de una riqueza humana, espiritual y cultural invaluable, que muchas veces han sido olvidados.

Señalé que la política, vivida con rectitud, puede convertirse en una verdadera vocación de servicio, y que toda autoridad debe ejercerse con ética, conciencia y respeto por la dignidad humana.

Recordé el ejemplo de Santo Tomás Moro, un hombre de gobierno que nunca ocultó su fe ni sus convicciones cristianas, aun en medio de presiones e incomprensiones, comprendiendo que la política y la moral no pueden caminar separadas.

Destaqué además el significado histórico de que, por segunda vez en nuestra historia, una mujer asuma la conducción de la nación, y cómo nuestro país necesita firmeza, pero también sensibilidad, escucha y compasión.

Recordé que Cristo Resucitado sigue siendo nuestra esperanza y que el verdadero liderazgo no nace de la soberbia o la confrontación, sino de la cercanía, el servicio y la capacidad de levantar el ánimo de los demás.

Hice finalmente un llamado a la unidad nacional, recordando que los desafíos del país no podrán enfrentarse desde la división, sino caminando juntos el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, junto a todos los sectores de la sociedad, buscando aquello que nos une como pueblo.

Como Iglesia, reafirmamos nuestra oración por quienes tienen la responsabilidad de conducir la nación, pidiendo a Dios que conceda sabiduría, prudencia y paz para servir siempre pensando en el bien del pueblo costarricense.

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