La pesca, al igual que muchas actividades acuáticas, es un espacio para generar comunidad, para encontrar amistades, vivir aventuras y cosechar memorias. Los club de pesca de Costa Rica son testigos de esto.

“Cuando yo entré al club ni siquiera conocía los peces. Yo no sabía que era una corvina, no sabía que era un róbalo, no sabía que era un bobo, no sabía que era un guapote. Y ahí me enseñaron. Los viejos me enseñaron”, recuerda Juan Vicente Naranjo, quien hasta 2025 se desempeñó como presidente del Club Nacional de Pesca.
“Son tantas las anécdotas que yo he vivido en la pesca deportiva desde el momento que, allá por 1990, conocí el Club Nacional de Pesca”, recuerda. “Conocí muchísimos amigos, muchos de los cuales ya han partido. Y en aquel tiempo pues yo era de los de los menores que estaban en el club. Hoy soy de los, o el mayor de los mayores que están en el club”.

Fanny Carpio es miembro del Club Amateur de Pesca, otra agrupación de apasionados por este deporte.
“Lo que me gusta mucho del Club Amateur de Pesca es que todos compartimos la pasión por la pesca. Compartimos lo que es la pesca responsable”, dice Fanny. “Siempre es como una hermandad, es como aprender uno del otro”.
El Club Amateur de Pesca (CAP) y el Club Nacional de Pesca (CNP) tienen mucho más en común que la pasión por la pesca deportiva que comparten Juan Vicente y Fanny Ambos representan una actividad que en un año puede generar ingresos por más de $500 millones a la economía nacional, que en un año como el 2019 fue más que la industria del café. Aunque este sector incluye guías, empresas turísticas y numerosos microemprendimientos de personas que dependen económicamente de la actividad, también está sostenido por aficionados y líderes comunitarios que, sin recibir necesariamente un beneficio directo, contribuyen al fortalecimiento del gremio tanto a nivel nacional como internacional. Además, desempeñan un papel cada vez más relevante en la gobernanza de ríos, costas y mares, así como en los esfuerzos de conservación de estos ecosistemas.
Los clubes de pesca han sido claves para organizar ese subsector, y el CAP y CNP son ejemplos claves. Ambos nacieron en el siglo pasado: CAP fue fundado en 1946 y CNP en 1961. Durante toda esta historia, ambas organizaciones han aprendido que no hay mejor manera de aprender que cuando se enseña entre amistades, por eso, los procesos de mentoría de sus miembros más experimentados a los más jóvenes han sido claves en ambos grupos.
También, ambos clubes disfrutan de la competencia. El CNP organiza un torneo mensual de pesca de orilla en río o playa, mientras que el CAP concentra sus actividades competitivas en la pesca con embarcación en el mar.
A Fanny le gusta mucho participar de las competencias.
“Esto fue todo un éxito, a pesar del clima, la lluvia. El compañerismo [que se vive] al estar esperando las publicaciones de los compañeros, los resultados. Siempre todo bajo la pesca responsable, el captura y libere con las buenas técnicas que hemos estado trabajando”, recuerda Fanny.

“La adrenalina que se vive en un torneo es algo diferente”, dice Juan Vicente. “Nos reunimos muchos amigos y compañeros y la camaradería en el club es muy bonita. Se compite en individual, se compite por equipos, pero es algo muy sano”.
Juan Vicente dice tener “bastantes anécdotas de viajes de pesca y sobre todo de los torneos, que son los que más recuerda uno porque es donde la adrenalina sube al máximo”. Uno de sus recuerdos favoritos fue ganar un torneo de pesca de Bobo en el que logró la pieza ganadora dos minutos antes de que terminara el tiempo del torneo. Pero él insiste que esta pasion es mucho más que esa adrenalina.
“La pesca no es sacar, el sacar peces o ganar eso es un premio adicional. La pesca es vivir: vivir los momentos, vivir ese viaje, andar en el río, en el río, con los compañeros, con los amigos. Esa es la pesca”.
En esas competencias muchas cosas han cambiado con el tiempo. Juan Vicente cuenta que en el CNP “antes se mataban los peces para llevarlos a la romana a pesar”, con un límite de 10 piezas para peces de río y de forma ilimitada para peces del mar. “Ahí todo ha ido cambiando. Después bajamos a cinco piezas y después ya en el mar también se empezó a regular que no se mataba tantas piezas y hasta que actualmente todo se libera”.
A partir de las experiencias del Club Nacional de Pesca y el Club Amateur de Pesca, este video aborda la pesca deportiva como un espacio de organización, aprendizaje y construcción de comunidad. Se destacan procesos de acompañamiento entre personas con experiencia y nuevas generaciones de pescadores, así como dinámicas de transmisión de conocimiento, participación de nuevos perfiles y transición hacia prácticas de pesca responsable dentro del sector. Participan Johel Chaves y Fanny Carpio. Créditos: Aurora Camacho y Allan Barboza/Cortesía FECOP.
De esa forma, hoy en día ambos clubes también comparten la práctica de pesca y liberación, que en ambos casos representa un proceso de formación y autorregulación que se beneficia de la larga trayectoria de ambos grupos.
“Algo muy importante que yo considero que es super importante en el Club Amateur de Pesca es lo consolidado del grupo”, dice Fanny. “Muchos años de experiencia, muchos años de compromiso con la pesca responsable y miembros muy educados, muy respetuosos”.
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Este reportaje es parte de una serie de cinco reportajes creados por el equipo consultor del proyecto “Pesca Turística Participativa” desarrollado por la Federación Costarricense de Pesca (FECOP), con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica. Para conocer más sobre las comunidades que viven y practican la pesca deportiva y turística en nuestro país visite: https://es.fishcostarica.org/comunidades

Torneo del Club Nacional de Pesca en Parismina. Fotografía de Arturo Angulo / Cortesía FECOP.
