La polémica por el futuro de Crucitas volvió a sacudir el escenario político en la Asamblea Legislativa. Las bancadas del Frente Amplio (FA), el Partido Liberación Nacional (PLN) y el único diputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) unieron fuerzas para frenar el avance del proyecto impulsado por el oficialismo sobre minería en la zona norte del país.
En total, la oposición presentó 644 mociones al expediente 24.717, iniciativa que pretende establecer un marco regulatorio para la exploración y explotación minera en Crucitas de Cutris, San Carlos, una región marcada por la minería ilegal, el tráfico de oro y la presencia de grupos delictivos.
El movimiento legislativo representa un fuerte obstáculo para el Gobierno, que ha insistido en que el plan busca recuperar el control de una zona afectada durante años por coligalleros y redes criminales dedicadas a la extracción clandestina del mineral.
No obstante, los sectores opositores sostienen que permitir nuevamente la minería metálica a cielo abierto pondría en riesgo el modelo ambiental costarricense y significaría un retroceso en materia de conservación.
La lluvia de mociones podría ralentizar el trámite del proyecto, pues cada propuesta deberá ser analizada, debatida y sometida a votación en el Congreso. Además, la acción evidencia una alianza temporal entre agrupaciones políticas con diferencias ideológicas, pero coincidentes en bloquear la propuesta minera.
El tema vuelve a dividir opiniones en el país entre quienes ven una regulación como una salida al desorden en Crucitas y quienes consideran que reabrir la minería significaría revivir una disputa ambiental que Costa Rica había dejado atrás.

