Ariel Robles pasa por un momento muy difícil por el fallecimiento de su suegra. Con estas palabras se despide de ella :
“Nadie nos Prepara para los Días Tristes
Hoy es uno de esos días que la vida marca con un punto y aparte. Lo he vivido como un testigo, uno cercano, desde un vínculo suficiente para que el dolor me embargue escribiendo cada una de estas palabras. Lo hago por desahogo, escribir siempre ha sido un medio para dejar ir. Pero también lo hago para honrarla a ella y su legado. A Nela Ureña Rojas, la madre, la abuela, la tía, la hermana, la hija, la amiga, la mujer libre, la bailadora, la rebelde. En mi caso: Mi suegra, una amiga incondicional y una segunda mamá que la vida y Tefa me regalaron cuando me permitieron sumarme a su familia.
Nadie nos prepara para los días tristes y hoy es uno de esos. Dos horas fueron suficientes para que encontrara la fuerza y en medio de su dolor hablarle a su familia, no tuvo ni un reclamo, ni que pedir perdón. Tampoco un remordimiento. Solamente agradeció, nos sonrió para darnos la fuerza y continuar, sin una lágrima. Solo su sonrisa. Ahí, rodeada por sus 7 hijos e hijas quedaba en evidencia que lo había hecho bien. Que su fuerza y amor había sido lo suficiente para que tuviesen claro como asumir los retos de la vida aún sin su presencia física. Su fuerza de voluntad es un espíritu indomable, es un legado que recorre en la sangre de su descendencia, sin que ellos y ellas lo sepan.
Nadie nos prepara para los días tristes. Hoy es imposible estar preparado para lo que siente el corazón. Doña Nela ha emprendido su último baile, decidió irse en un crucero, la última meta pendiente. Se fue a navegar por un mar al que ni Tefa, ni yo, ni el resto de la familia la podemos acompañar. Ella debe hacerlo sola, como esa mujer fuerte e independiente que caminó para ser: “A mí nadie me da órdenes”. Pero mientras se iba, Tefa le sostuvo a cada instante, no le soltó su mano, no le dejó de hablar, ella se la llevó en su mirada. Como lo hizo todo este tiempo, ahí estuvo Tefa. Solo doña Nela podía parir y criar una hija con la entrega, el amor y la nobleza de Tefa. Sé que siempre estuvo orgullosa de ella.
Nadie nos prepara para los días tristes. No les voy a mentir, hoy es un día triste. No hay nada feliz en él. Doña Nela se fue de viaje, zarpó, no le podemos acompañar y le tuvimos que decir adiós. Gracias por estar a nuestro lado querida doña Nela, gracias por permitirme estar a su lado.
3 Notas al pie:
1-Gracias por hacerme arroz con leche en mis cumpleaños después de que le conté que mi abuelita lo hacía cuando vivía.
2-Gracias por los tés de “Juanilama” para calmarme el dolor de estómago cuando tenía nervios de estar en algún espacio público.
3-Gracias por ir a votar y decirle al cancer que aún no porque nos había dicho que votaría.
Finalmente, gracias a la CCSS, al doctor Ramos, al doctor Rezvani, al doctor Palma, a la doctora Salas del San Juan de Dios y al doctor Ferrandino del Centro Nacional del Dolor. A toda la unidad de Oncología del Hospital San Juan de Dios y el acompañamiento de Paleativos del Hospital Escalante Pradilla. Gracias a cada persona de esa institución por acompañarnos y darnos un tiempo más junto a una persona que amábamos”.
