CORBANA solicita aclaración sobre estudio que atribuye al banano alto uso de plaguicidas

La Corporación Bananera Nacional cuestiona la metodología utilizada para estimar el uso de agroquímicos en el cultivo de banano y señala que las cifras publicadas no corresponden a mediciones directas en las fincas costarricenses.

CORBANA pide aclarar que la cifra de 78,88 kilogramos de ingredientes activos por hectárea al año, atribuida al cultivo de banano, corresponde a una estimación de un modelo y no a registros verificados de aplicaciones realizadas en las plantaciones.

La solicitud surge tras la publicación, el pasado 21 de octubre, de la nota titulada “Estudio científico estima que Costa Rica utiliza 21,9 kilos de plaguicidas por hectárea cultivada al año”, basada en una investigación difundida en la revista científica Environment International.

En su comunicación, CORBANA sostiene que el estudio presenta limitaciones metodológicas que deben ser consideradas para interpretar sus resultados, debido a que las cifras se calcularon a partir de datos de importaciones, exportaciones y registros de productos autorizados en el país, y no mediante mediciones directas del uso de agroquímicos en las fincas bananeras.

Según la corporación, el modelo distribuye las cantidades estimadas entre diferentes cultivos, incluido el banano. Sin embargo, advierte que los ingredientes activos pueden estar autorizados para múltiples actividades agrícolas y que su asignación a un cultivo específico no necesariamente refleja las aplicaciones realizadas en el campo.

CORBANA cuestiona que se atribuyan al banano cantidades que no han sido verificadas directamente en las plantaciones, por lo que considera que los resultados no deben interpretarse como cifras definitivas sobre el uso real de plaguicidas en esta actividad.

La organización también señala que el banano presenta características particulares que deben tomarse en cuenta al compararlo con otros cultivos. Se trata de una producción perenne, que se desarrolla durante todo el año en zonas de alta precipitación y enfrenta una presión constante de enfermedades como la Sigatoka negra.

En ese contexto, la corporación indica que la intensidad de las aplicaciones puede variar según las condiciones climáticas y las necesidades fitosanitarias. Asimismo, cuestiona que se relacione estrechamente el uso de mancozeb con el cultivo de banano sin precisar que este ingrediente activo también se emplea en otros productos agrícolas, como papa, hortalizas y café.

Otro de los cuestionamientos planteados se refiere a la evaluación de posibles riesgos ambientales y para la salud humana. CORBANA considera que la cantidad de ingredientes activos estimada no es suficiente, por sí sola, para determinar el nivel de riesgo por exposición, pues también deben analizarse factores como la toxicidad, la persistencia, la frecuencia y la forma de aplicación, así como el comportamiento ambiental de cada sustancia.

La corporación añade que la investigación citada no incorpora información proveniente de monitoreos ambientales o estudios de biomonitoreo en personas, elementos que, a su criterio, serían relevantes para valorar posibles efectos asociados con la exposición.

CORBANA defiende regulación del sector

En su aclaración, la organización sostiene que la actividad bananera costarricense está sujeta a la legislación nacional y a requisitos establecidos por certificaciones internacionales relacionadas con el manejo de productos fitosanitarios.

Según CORBANA, las aplicaciones están reguladas por el Servicio Fitosanitario del Estado y el 100% de las fincas exportadoras de banano cuenta con certificaciones como Rainforest Alliance y GlobalG.A.P., que contemplan registros de aplicaciones, restricciones sobre determinados ingredientes activos y planes de reducción.

La entidad también destaca que desarrolla investigaciones orientadas a encontrar alternativas para el manejo integrado de plagas.

Finalmente, CORBANA solicita que la publicación incorpore una aclaración para que los lectores comprendan que las cifras atribuidas al cultivo de banano proceden de estimaciones metodológicas y no de mediciones directas del uso de plaguicidas en las fincas del país.

La posición de la corporación plantea una distinción importante para la interpretación del estudio: las estimaciones modeladas permiten aproximarse al uso de plaguicidas a partir de determinadas fuentes de información, pero no equivalen necesariamente a registros comprobados de las aplicaciones efectuadas en cada cultivo.

La solicitud de CORBANA constituye la posición del sector bananero frente a los resultados de la investigación científica citada.