Por Henry Esquivel Monge, escritor sancarleño

Me ha llamado mi tata, que para que le haga un mandado, pero si no me cuio saldré varejoneao.

 Tome esta peseta va al comisariato y trae una libra de manteca y me trae el vuelto y cuiao le meten diez con hueco.

Se a sonó la garganta y tiró el cuechazo y me sentencia y espero que de aquí a que llegue no se haya secao.

No más decirlo salí jullendo, como si el mero pisuicas me fuera persiguiendo.

Al llegar al negocio este estaba lleno, pero don meno al verme me pasó de primero.

Dejen que pase el carajillo que viene corriendo y si se atrasa un poco, lo van construyendo

De la mera leñateada que le van poniendo, todos dieron paso y algunos me sobaron la jupa.

Pedí las cosas, tome el vuelto y juya de regreso, que si la cuecha se seca va y no la cuento.

Por dicha llegue a tiempo y como premio pude jugar un momento.  Como esta vez me fue bien acá acabo el cuento.