Lavado de dinero apunta a eventos, ganado, préstamos, lotería, inmobiliarias e iglesias

Radiografía del lavado de dinero en Costa Rica: entre el narco, la finca y la fachada legal

Por Gerardo Quesada A.

El lavado de dinero en Costa Rica ya no es un fenómeno oculto ni exclusivo de complejas operaciones bancarias. Hoy se infiltra en actividades cotidianas, en negocios aparentemente legales y en sectores productivos clave del país. Desde fincas ganaderas hasta empresas turísticas, pasando por subastas, bienes raíces y hasta organizaciones religiosas, el blanqueo de capitales se ha sofisticado y expandido al ritmo del crimen organizado.

Los recientes operativos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), como el ejecutado el pasado 10 de marzo de 2026 con 20 allanamientos simultáneos, evidencian la magnitud del problema: estructuras criminales que no solo trafican droga, sino que han perfeccionado mecanismos para legitimar millones de colones y dólares dentro de la economía formal.

Un delito que crece… y se adapta

Las cifras del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) confirman la tendencia: en 2024 se registraron 709 reportes de operaciones sospechosas, con montos que superan los ?25.110 millones y los $489 millones. Esto representa un aumento significativo respecto al año anterior.

Solo en el primer semestre del 2024 se contabilizaron 315 reportes, y el crecimiento interanual alcanzó el 28 %. Sin embargo, las autoridades insisten en que más reportes no necesariamente implican más delito, sino mejores mecanismos de detección.

Aun así, el país sigue siendo vulnerable.

El propio informe internacional del Departamento de Estado de Estados Unidos advierte que Costa Rica continúa siendo un destino atractivo para el lavado de dinero, principalmente por el crecimiento del narcotráfico y las debilidades estructurales en supervisión y legislación.

Pocos condenados, mucho dinero en juego

Uno de los datos más preocupantes es la baja efectividad judicial. En 2024 se tramitaron 164 casos por legitimación de capitales, pero solo se lograron 12 condenas.

Esto revela una brecha importante entre la detección del delito y su castigo.

Además, aunque se reportaron cientos de millones en transacciones sospechosas, apenas una fracción termina en decomisos efectivos, lo que permite que estructuras criminales sigan operando con relativa impunidad.

La Zona Norte: terreno fértil

La Zona Norte del país se ha convertido en un punto estratégico para el lavado de dinero. Su cercanía con la frontera con Nicaragua, la amplitud territorial y la limitada presencia estatal en algunas áreas facilitan las operaciones ilícitas.

En esta región, el dinero del narcotráfico se transforma en:

  • Fincas y propiedades
  • Ganado y subastas
  • Proyectos agrícolas como piñeras
  • Negocios turísticos y hoteles
  • Espectáculos y eventos
  • Préstamos informales tipo “gota a gota”
  • Loterías clandestinas
  • Venta y tráfico de animales

Casos recientes muestran cómo estructuras criminales invierten en terrenos aislados para ocultar droga, criar ganado o simplemente justificar ingresos millonarios.

Incluso, las autoridades han detectado el uso de sectas religiosas, quintas de recreo y comercios rurales como fachadas para blanquear dinero.

El ganado: la nueva “caja fuerte”

Uno de los métodos más llamativos es el uso de subastas ganaderas.

El OIJ ha advertido que estas actividades permiten inflar precios de animales, realizar transacciones en efectivo y manipular registros para justificar ingresos ficticios.

Por ejemplo, una res puede ser declarada como vendida en ?50 millones cuando en realidad su valor real es mucho menor. Esa diferencia se convierte en dinero “legal”.

Además, el tráfico ilegal de ganado desde Nicaragua alimenta este sistema, introduciendo animales sin control sanitario ni registros oficiales, que luego son “legalizados” en subastas.

Empresas fachada y complicidad institucional

Las investigaciones también han revelado otro elemento clave: la infiltración en instituciones públicas y privadas.

En el caso “Pana”, por ejemplo, se detuvo a funcionarios públicos que presuntamente colaboraban con una red criminal, facilitando el movimiento de droga y dinero.

Asimismo, se han identificado esquemas que incluyen:

  • Farmacias
  • Aserraderos
  • Venta de celulares
  • Comercios agrícolas

Todos utilizados para mezclar dinero ilícito con ingresos legales.

Cantones bajo la lupa

Los cantones con mayor cantidad de reportes de operaciones sospechosas son:

  • San José
  • Escazú
  • Alajuela

Estos concentran cerca del 46 % de los reportes en un periodo de 14 meses.

La razón: alta actividad económica, presencia de bancos, inmobiliarias y empresas de inversión.

Pero fuera del Valle Central, zonas como San Carlos, Upala, Los Chiles y Cutris también destacan por su uso estratégico en actividades ilícitas.

Nuevas amenazas: criptomonedas y economía digital

El avance tecnológico también ha abierto nuevas puertas al lavado de dinero.

Las criptomonedas permiten mover grandes cantidades de dinero sin trazabilidad clara, lo que representa un desafío para las autoridades.

Actualmente, Costa Rica carece de una regulación sólida en este campo, lo que incrementa el riesgo.

Un problema estructural

El lavado de dinero no solo financia el narcotráfico. También:

  • Distorsiona la economía
  • Afecta la competencia legal
  • Facilita la corrupción
  • Fortalece el crimen organizado

Mientras tanto, sectores como construcción, bienes raíces, hotelería, casinos y comercio de vehículos siguen siendo altamente vulnerables.

Expertos coinciden en que el país necesita:

  • Reformas legales urgentes
  • Mayor transparencia en datos cantonales
  • Regulación de criptomonedas
  • Control estricto de transacciones en efectivo
  • Supervisión de sectores no financieros

El lavado de dinero en Costa Rica dejó de ser un delito invisible. Hoy está presente en la vida diaria, disfrazado de negocio, finca o inversión.

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