Este martes 26 de mayo se cumple un año de la muerte de tres oficiales de la Policía de Fronteras en Santa Rosa de Pocosol.

Por estos donde presume uno los policías mato a dos de sus compañeros y luego se suicidó, pero es algo que continúa en el misterio. La fiscalía aún guarda silencio sin determinarse la verdadera causa de los hechos.

La investigación había determinado que el policía Santiago Méndez Tenorio era el que conducía y presentaba un disparo en la parte derecha de la cabeza. A un lado del acompañante viajaba Jonathan Zúñiga Arguedas, cuyo cuerpo presentaba un impacto en la parte trasera de la cabeza. En en la parte trasera de la patrulla iba Vianey Vásquez Molina, quien murió minutos después de haber sido trasladado producto de un disparo en la sien derecha.

Según explicó el OIJ, los tres policías estuvieron antes del incidente en un bar durante casi tres horas, portaban el uniforme, uno de ellos llevaba el arma y también consumieron licor.

El posible suicidio, no es del todo claro, ya que se amplio del perímetro para recabar indicios de los hechos porque se tenían dudas

Cabe recordar que la patrulla estaba volcada y hubo ningún testigo de los hechos.

Los oficiales estaban destacados en Crucitas y horas antes habían trasladado coligalleros a la Fiscalía de la zona.

Para el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) era poco probable que su muerte se debiera a una emboscada, y cobra fuerza la hipótesis de que un conflicto entre los mismos oficiales generó una balacera que acabó con sus vidas.

Patrulla en la viajaban los fallecidos

El director del OIJ, Walter Espinoza, dijo en su momento que algunas personas confirmaron haber visto a los oficiales ingiriendo licor en un bar de la zona horas minutos antes de su muerte.

La hipótesis del OIJ fue respaldada por el ministro de Seguridad, Michael Soto, quien indicó que la investigación sobre las armas que portaban los oficiales y la proveniencia de los casquillos que se dispararon será fundamental para aclarar el caso

Soto también confirmó que dos de los tres oficiales fallecidos requirieron en algún momento de atención psicológica por parte del Ministerio. Incluso, a uno de ellos se le suspendió el uso del arma de reglamento por un mes y tras una evaluación se le devolvió.

El OIJ indicó que no se encontraron rastros de sangre dentro de la patrulla, ni tampoco indicios de que más personas estuvieran involucradas en los hechos.