Regresa el “coro” de las chicharras, sin interrupción: antes invernaron 17 años 30 centímetros bajo tierra

El misterio de la chicharras o cigarras como se le conocen, reaparece en la Zona Norte, precedidas de un ensordecedor canto, sin interrupción y sin espacio para comerciales

Ya han emergido de la tierra las chicharras y ya comenzaron su debut musical en los campos de Zona Norte. Si sales de los centros de población es posible escuchar un apacible coro de chicharras, asidas a los troncos de árboles, en los florido arboles de Madero Negro. Se escucha por miles, de vez en cuando expulsan de sus cuerpos  un líquido  como un rocío de agua (orines). Antes de empezar este coro de apareamiento han pasado 17 años a 30 centímetros bajo tierra, alimentándose de la sabia de las raíces.

Bien entrado marzo, abril e incluso a mayo se le pueden escuchar por miles en los bosquecitos y árboles de la cercas de los terrenos. Un sonido a coro que no termina, sin interrupción durante todo un día, pero que evocan sentimientos y recuerdos llenos de nostalgia de tiempos idos.

Los cicádidos (Cicadidae), conocidos vulgarmente como cigarras, es  una familia de insectos del orden Hemiptera. Pueden vivir en  climas templados como tropicales. Tienen un desarrollo vital completo que dura de dos a diecisiete años, según la especie.

Para emitir estos sonidos no utilizan la boca, lo hacen con unos sacos de aire que tienen situados en el abdomen y que se inflan y desinflan a través de membranas que se llaman timbales. Estos sonidos son en realidad diferentes mensajes que quieren expresar, y las hembras pueden captarlos hasta a un kilómetro de distancia.

La potencia de su «canto», insoportable si lo escuchas mucho tiempo, aumenta según lo hacen las temperaturas. Es por ese motivo que parece que las chicharras cantan con mayor intensidad durante una ola de calor o en las horas centrales del día, cuando más altas son las temperaturas.

 Las ninfas viven enterradas mientras que los adultos viven sobre vegetales, alimentándose de su savia. La frecuencia de la vibración o canto que emite una cigarra puede llegar a los 86 Hz.

Las chicharras miden entre 15 y 65 milimitros de largo. Poseen un aparato bucal suctor que les permite alimentarse de savia de los árboles y otras plantas.

El canto lo emiten los machos para atraer a las hembras, producido por un aparato estridulatorio situado en los costados del primer segmento abdominal, que consta de membranas quitinosas llamadas timbales y de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia, emitiendo cada especie un sonido propio característico. Los órganos auditivos están ubicados en el tórax. Aunque el sonido es emitido a cualquier hora del día, es más frecuente e intenso al anochecer y al amanecer.

17 años bajo tierra

Las hembras ponen sus huevos y mueren poco después.Los insectos jóvenes (o ninfas) caen al suelo y penetran en la tierra.

Las ninfas viven dentro de la tierra de dos a diecisiete años (dependiendo de la especie) y se alimentan de la savia de las raíces.

Después de ese período, cavan túneles, suben a los árboles y sufren una muda, transformándose en adultos con alas y genitales desarrollados listos para el apareamiento.

El apareamiento tiene lugar generalmente durante los meses cálidos, aunque la época varía según la especie y la región.

Son miles las especies de cigarras de la familia Cicadidae presentes en todos los continentes, con excepción del antártico. Los entomólogos trabajan y discuten sobre su clasificación en subfamilias y tribus. Esta clasificación está pues en construcción y debate:

Las chicharras inician su ciclo de vida en pequeños huevos con forma de granos de arroz. Su madre deposita estos huevos en grietas que ella misma construye en los árboles. Las ninfas pasan sus primeros días tomando la savia del árbol. Luego se arrastran fuera de la grieta y caen al suelo, el cual excavan para encontrar raíces que les permiten continuar alimentándose. Aquí pasan desde 2 hasta 17 años, dependiendo de la especie.

Una vez superan esta etapa, las ninfas emergen del subsuelo y se desplazan nuevamente a los árboles, donde se despojan de su exoesqueleto para convertirse en adultos. Ya siendo adultas se aparean y el ciclo comienza nuevamente.

¿Alguna vez ha notado alguna chicharra con lo que parece ser una cola sedosa protuberante saliendo de su abdomen? Esto es resina del árbol que se va cristalizando con el aire y acumulando a medida que es excretada.

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