Por Henry Esquivel Monge, escritor sancarleño

Como a cambiao esta cosa nenantes se jullia de matar uno, volando machete, picando montaña, pa preparar la tierra.

Luego a puro espeque sembrar el arroz, con la tierra aún seca por el verano que hacía las manos sangrar.

Y con las primeras aguas, se sembraba el maíz y entre el arroz una calle de maíz pa no  esperdiciar el campo.

A pero cuando salían las mazorcas y se tapiscaba el maíz, se llenaba la troja toitica por ahí.

El arroz se cortaba y dale a la aporreaera y guardao bien asoleao se echaba en la gran canoa de maera, listo pa pilarlo pa sacar la comeera.

Y los frijoles ni que decir, no más en diciembre se veían venir parejitos de la tierra y era de orgullo pa mi.

A lo más tres meses en pleno verano, con el sol en la espalda se podía oír el sonar de las varillas del ir y venir.

Hacia arriba y abajo como cachiflin, sacando los frijoles que eran el sustento y no solo de mi.

Too se hacia en familia luchando por el porvenir, en la casa la gallina se contaban en montón, el chanchito, la vaca el buey, el caballo , el jicote de abejas no podían faltar.

Y pa terminarla de juntar, la yuca, el plátano, banano y frutas eran normal. Y que decir del cañal que en el trapiche con bueyes en dulce iba a terminar.

A que lindo era nenantes, dicen que eramos pobres , pero no se puede cambiar, de tenerlo todo, a mendigar pan.

Hoy todo lo tren de afuera, del otro lado del mar y cuando no nos vendan nos va a faltar.

Ya no tendremos los sembraos de donde agarrar y si pasara nos va a ir muy mal.

Que diosito nos agarre confesaos si esto llega a pasar, se imagina la gente mendigando por pan.

Prefiero el cansancio y la fatiga de trabajar, la tierra es agradecía y nos da siempre de más. Aste siembre un grano y recoge cien más.

Que lindo mis tiempos, pa que volvieran a llegar, cuando el gobierno apoyaba más  no cobraban impuestos por sembrar y en vez de comprar vendíamos a los demás.

Así se vendió café mucho tiempo y de buena calia ágora no se acuerdan como se puso lograr y como decía Luis Alberto Monge a la tierra volvamos ya.