Adriano de San Martín Corrales autor,

El escritor Adriano de San Martín Corrales nos ofrece un compendio de poemas para disfrutar

EL TIGRE ESTÁ EN LOS OJOS

A Don José Coronel Urtech

1.

No te conocí Don General

(no sé si decirte Don José el Poeta o Don Poeta el soldado)

es decir no hubo tiempo o el tiempo no me fue propicio 

para la visión más feroz de tu mirada

Pero la visión acaba con el sueño

mientras destilás las cifras de mi triste ciudad

que confundiste con el cantón siendo ésta su cabecera

la chinfonía tropical de tus asombros

el enorme amor por la María

expandiéndose como tu nombre en la memoria

2.

La ciudad es más que triste Don Coronel 

ahora que sabemos allá en Los Chiles 

el olivar de los pájaros ya no existe

Y sin embargo la gente va

                                       viene 

como si no te hubieras muerto

No cambia nada o todo cambia 

a pesar de tus poemas y la imagen profunda 

en el Medio Queso de tu luna de palo 

con su lluvia de cometas

Porque los periódicos los televisores 

                                          las radios

                                               las parabólicas

continúan ladrando por colores duros 

fechas negras elecciones de fantoches 

y fronteras que se incendian

Pero nadie anuncia tu voz desde La Merced 

tu ternura desde las callejuelas de Granada 

tus pasos cósmicos por el planeta de las palabras

Nadie rememora el largo camino hacia vos mismo

hacia nosotros

escapándose siempre reencontrándose

en la noche clara de peligros

o regresando a ese presagio ciego de las iluminaciones

No recuerdan a la María escopeta en mano

o subida en su tractor Caterpillar D 4

vistiéndose de verde en los abriles

o en un marzo como éste en que nos venís a fregar

con tu penosa y prosaica muerte

3.

El día se muere con las mariposas rojas

que caen en cascada tras el Arenal

Todo nace y muere y nace

en el estallido escarlata del horizonte

mientras corren los ríos desde el lago hacia el Gran Lago

porque todos los ríos van a dar a la mar

Y todos los colores se mezclan 

y los sonidos

la selva

el campo

la bajura

la ciudad

el tiempo son una inmensa melodía

Es la frontera de los árboles y el agua 

cuando el último tigre salta y se evapora

Es el rugido de la vida

4.

Acá se quedan esos ángeles

– todo ángel es terrible –

esas mujeres bellas seductoras y cadavéricas

estas puertas que golpean se abren y se cierran

y todos los poetas que han sido

danzando con trapos en la avenida

Nada es el misterio y el misterio es tu tiempo 

lo que no hiciste o no terminaste de hacer 

esos pecados ligeros capitales 

la niebla del San Juan las niñas bajo la nieve

¡El Capitán ya está muerto!

su funeral es un canto

Canto de guerra de todas las cosas

Canto y no me celebro corno en Solentiname 

en la guerrilla florida

pastando sobre Merton en su monasterio 

o las flores oblicuas de la tarde acribillada 

por las serpientes de Managua

5.

El tiempo nos devora Coronel

nos tienta y nos devora

6.

La noche nuevamente es un presagio

una cruz de sangre un sobrevuelo de guitarras

Yo cabalgo con todos los cadáveres

por este desierto no inmune al aguacero

Sólo mi mujer con su cabellera de fuego 

su blancura de riesgo sobre el lecho 

mis temores sobre la tumba

Sólo Ella como María exorcizando nuestras travesías 

estos pactos secretos brisa de marzo 

en la corriente negra del tranvía

Solamente los madroños los sauces llorones 

el pochote florecido la corteza amarilla 

para resguardamos de la guadaña 

de la fruta apetecida

Sólo tu voz

tu mirada complicida

7.

Es la alborada de cuchillos

en la línea humedecida de la bajura

son los patos amarillentos

en la placidez del Caño Negro

los sahínos las dantas los armadillos

por la verdura dudosa del tiempo

Te llegan de Managua recortes de periódico

a la frontera de Cosía Rica, hasta el remoto sitio

donde estás retirado, en la margen de un río

y una selva sin nombre, que ni figuran en el mapa

ningún recuerdo basta 

para tapar el hueco 

de su ausencia

Y los potros azules retozando en los playones 

el ganado llenando de manchas la mañana 

el campisto arreando centauros en el viento 

como una cantata lejana triste como un invierno

Pero la muerte no interrumpe nada

8.

Somos habitantes de la Gran Llanura

estamos lejos ahora

solo por circunstancias temporales

Esta casa podría ser tu casa en La Hacienda Las Brisas 

o mi casa nuestra casa

Entre llanos y selvas y ríos 

en un lugar perdido 

adonde solo llega dos o tres

veces por semana el avión que te lleva esta carta

Somos habitantes y no sé sí lo que escribo 

es una carta o reinvento tus poemas 

los transcribo en la piel de una ceiba 

o simplemente en el lodo del tiempo

No sé si te escribo o si platicarnos sobre ese frágil limite

esa frontera que nos separa y nos acerca

mientras la noche se ilumina con fogonazos de la Contra

o de los compas o son relámpagos

o si todo es un solo instante flash para una fotografía

No sé si estamos chorreando barro cuando

salimos de este suampo con los mosquitos ardientes

y la guardia tras nosotros o todo es un espejismo

un vidrio roto en la memoria

como la lancha que pasa rauda por el San Juan

y nos recuerda a tu mujer pelirroja y alta corno el atardecer

Todo cabe pues ahora en este deletrear las líneas de tus manos por la selva 

colmada de homicidios sin que los poetas se enteren

los artistas

los artesanos

los músicos

los obreros

los maestros

los sabaneros

las putas

los traficantes

los mendigos

los policías

los enamorados 

los suicidas

los guerrilleros

los parques

la lluvia

la perenne lluvia de este aguacero 

porque vos sabes que mi llanto fue de lágrimas 

                 y no de perlas

9.

Tal vez ya sabías que sólo en la oscuridad están los dioses

y que la claridad puede ser obscura 

que las diferencias existen solo en uno mismo 

esa lucha por descubrimos más adentro mas lejos

O tal vez no lo sabias

– ¡cuanto me ha costado hacer esa «O»! –

pero presentiste el rayo que no cesa

la tormenta sobre Barra del Colorado

el huracán contra la Costa Atlántica

el agua que corre purificando los crucifijos

las vírgenes del maíz las voces que nos interrogan

O tal vez todo estaba – ¡Otra vez la O! –

en la imagen repetida: bastón/boina/río/sonrisa 

figura de roble frente al sol claro símbolo de la noche 

mecedora oscilante en el terror del vacío

10.

La sombra de mi padre en la corriente del río

en Boca de San Carlos transcurre y se detiene y transcurre

corno las palabras en un sueño

Así también tu geografía de niño/hombre 

maestro/chaman nagual/inevitable paisano

Así tus extravíos por otras líneas de otras manos

porque escribir era vivir o al revés

o lo mismo

porque moriste en silencio sin darnos cuenta

autoexiliado

sin panegíricos ni corbatas de polietileno

páginas de suplencia o pantallas de arena

Todo como el río y la luz del agua

el volcánico golpe en la desembocadura

Como el río porque todo tiene fin 

pero no tienen fin

                                     las cosas del corazón

11.

Y si tú me preguntas como es que siento tu partida: 

tal como caen las flores al terminar la primavera, 

           confusamente, en agitado remolino

12.

Así es como te palpo 

te escribo 

te platico 

me platico 

me escribo 

me palpo 

me escarbo

así Don Coronel Don Poeta Señor de la Poesía

venado frente al cazador

pájaro en la oscuridad haciéndole hoyos a la nada

a mí Nicaragua a tu Costa Rica

a este silencio de campanas a estos tugurios del alma

Así me duelo me sufro me lloro

Así me naufrago me libero me esclavo

y te dedico estos golpes o susurros

casi tentado a brindar por lo que vivimos

y no vivimos o lo que pudimos vivir

– ¡siempre la bendita «O»! –

o debimos vivir o beber

como tu rostro o tu abrazo

tu respirar de animal cósmico

tu arado de tiempo tu estatura de cielo

jinete de la aurora campisto de lo que viene

y entonces exijo que la tentación no sea una palabra

sino un brindis un embriagarme con vos

después de esta larga y dolorosa plática con la sangre

(Del libro Profesión u oficio, 2002)

CIUDAD QUESADA 2011

De espesas montañas descienden los ríos hacia el grande que también irá a dar a la mar. Moldean las extensas llanuras que configuran casi toda la región. Ríos que, a diferencia de los del Pacífico, mantienen un caudal más estable: sus cauces son ensenadas y tablazos de luz, a veces rápidos como los de la región Caribe para minimizar las inundaciones en épocalluviosa, que es casi todo el año.

El principal es el San Carlos, o Cutris. Recorre el cantón de sur a norte con numerosos afluentes; destacan el Arenal, el Peñas Blancas y el Tres Amigos. Por esa vía, en diciembre de 1856, con botes improvisados y luego de una extenuante caminata de más de quincedías por caminos, picadas y selvas, bajaron los combatientes vencedores en la batalla de La Trinidad para tomar los vapores de la a del Tránsito en Greytown y San Carlos (de Nicaragua).

En las zonas boscosas prima un clima húmedo con cantidad de musgos, arbustos y árboles como filtros de agua donde el rocío se concentra y queda retenido en multiplicidad de hojas, bejucos, y parásitas. El último jaguar se avistó hace más de 30 años. (En las lagunas abundan las plantas acuáticas: ninfas, lechugas, lirios de agosto y la llamada Saeta de Agua).En las llanuras lucen los suelos verdes, también hay precipitaciones pero el calor es constante como la gente de Pital, Florencia, Muelle, Altamira, Arenal, Terrón Colorado, Santa Rosa de Pocosol, Santa Clara, La Tigra, La Fortuna, Monterrey, Venado, y otros poblados.

Las estribaciones de la Cordillera Central conforman el sur montañoso en cuyas laderas, o pie de monte, se encuentran las poblaciones más grandes: Ciudad QuesadaAguas ZarcasVenecia. Hacia el oeste la cordillera de Guanacaste separa la zona de esa provinciacon una franja de tierras relativamente altas. Muy cerca de La Fortuna se levanta el volcán Arenal(1600 msnm), uno de los más activos de la región. A sus pies se construyó, con fines hidroeléctricos, la Laguna de Arenal, de 87 kilómetros cuadrados. Aunque la mayor parte pertenece al vecino cantón de Tilarán, San Carlos es la puerta de acceso. Existe abundancia de sitios que ofrecen aguas termales para el descanso, la meditación y la salud. Antes en lagunas, caños y ríos podían pescarse con anzuelos o cogerse con redes o nasas toda clase de peces, como guapotes, bobos, roncadores, mojarras, pepe-machines y guabinas.

De la profunda oscuridad precolombina sabemos poco: el territorio estuvo surcado por calzadas; hubo puentes de troncos o bejucos para cruzar los ríos crecidos hasta más allá del San Juan; florecieron notables centros ceremoniales y poblaciones como Ciudad Cutris (en Venecia) o los sitios de La Fortuna y Pital; el espacio fue habitado por diversos grupos y cacicazgos, los españoles los llamaron Catapas, Tises, Votos, Suerres, Pococís, Viceítas, Tariacas, Terbis… El conquistador Jerónimo de Retes visitó la región en 1640, bautizando a uno de los más importantes emplazamientos de los aborígenes, ubicados a orillas del río Cutris, con el nombre de San Jerónimo de los Votos. A los pocos descendientes se les reconoce como Guatusos, o Malekus.

Las primeras expediciones criollas se dan hacia 1850. Los pocos asentamientos se ubicaron en el tramo comprendido entre Florencia (Los Bajos) y Terrón Colorado. Pronto fueron abandonados debido a la severidad del clima. José María Quesada Ugalde, Baltazar y Joaquín Quesada Rodríguez, vecinos de Grecia, en 1884 se establecen a lo largo de una angosta terraza, comprendida entre los ríos Peje y Platanar. Otras familias llegan a este paraje conformando un rústico caserío tipo hacienda. Gracias a la donación de terrenos de estos pioneros, se funda la comunidad conocida entonces como La Unión. (La primera picada a Los Chiles la hizo, en 1885, Don Mercedes Quesada -acompañado de su perro Tasquero- con el objeto de traer a sus fincas ganado de Chontales. En ese tiempo los indios guatusos eran tirados como venados por los huleros nicaragüenses que merodeaban en la frontera).

Durante la administración de Rafael Iglesias Castro (18941898), por la importancia de la región y a fin de unir la vía fluvial del Río San Carlos con la red de caminos, se abrió una trocha desde Naranjo hasta el sitio denominado Muelle en la margen del río San Carlos, donde se construyó el embarcadero y una casa para el resguardo fiscal.

La primera escuela se edificó en 1900. En 1945, en un edificio particular, se establece la Escuela Complementaria; diez años más tarde, en la primera administración de José Figueres Ferrer, se instituye como Liceo (San Carlos). La primera ermita se edificóen 1908. Durante el episcopado de Monseñor Juan Gaspar Stork Werth, tercer obispo de Costa Rica, en el año 1912, se erige la Parroquia, dedicada a San Carlos Borromeo, lo que terminaría definiendo el signo religioso del futuro cantón y su parentesco topo/patronímico con el puerto fluvial nicaragüense.

En la primera administración de Ricardo Jiménez Oreamuno, el 26 de setiembre de 1911, según la ley No.17, se le otorga el título de Villa a La Unión, cambiándole el nombre por Quesada, cabecera del cantón creado en esa oportunidad: San Carlos, el más extenso de los 81. Posteriormente, el 8 de julio de 1953, en el gobierno de Otilio Ulate Blanco, se le confirió a la Villa la categoría de Ciudad. En 1995 se constituyó la Diócesis de Ciudad Quesada. El principal templo católico de la región alcanza la categoría de Catedral. Diseñado por el artista Teodorico“Quico” Quirós es el primero de una sola nave en el país.

San Carlos posee 13 distritos:

1.     Ciudad Quesada

2.     Florencia

3.     Buenavista

4.     Aguas Zarcas

5.     Venecia

6.     Pital

7.     La Fortuna

8.     La Tigra

9.     La Palmera

10. Venado

11.  Cutris

12.  Monterrey

13.  Pocosol

Principal eje de la Región Huetar Norte se completa con otros cantones como Los Chiles, GuatusoUpala, Zarcero, SarapiquíTilarán. Ciudad Quesada se ha convertido en La Sultana de la zona, es el centro comercial. Alberga sedes gubernamentales, judiciales, universitarias, bases regionales de policía y bomberos, clínicas y hospitales, sucursales bancarias y afines. Y muchas cantinas. Quizás demasiada actividad para una ciudad pequeña. Cada día miles de personas la fatigan para realizar trámites o transacciones comerciales. En los últimos años poblaciones como Pitaly La Fortuna han crecido formidablemente, son distritos que poseen poblaciones y comercios superiores a los de muchos cantones del país. 

Las estadísticas sobre educación, salud y bienestar son mejores que las de los cantones vecinos, pero tienden a estar por debajo de los datos provenientes de los cantones de la Depresión Intermontana Central. Tal vez por las enormes distancias y la incapacidad que tienen muchos habitantes para desplazarse efectivamente a los centros de salud. Pero también por los planes de ajuste estructural y las políticas neoliberales de los últimos siete desgobiernos que arruinaron a miles de pequeños productores.

Los contrastes climáticos, igual que los socioeconómicos, las extensas llanuras, los numerosos ríos, el suelo rico en sedimentos y sobre todo su famosa lluvia («En San Carlos llueve 13 meses al año», se decía antes del cambio climático) convierten a la región en una de las más productivas del país; con sus asimetrías, claro está.

La industria ganadera es la principal, provee el 65% de la leche y más de la mitad de la carne que se consume en todo el país. Igualmente se cultiva caña de azúcarpiña, granos, cítricos y tubérculosen grandes cantidades. Pero la verdad es que en San Carlos se siembra de todo, hasta buena marihuana. Sus niveles de producción sólo son superados por los de provincias enteras.

La Cámara de Ganaderos ha sido factor determinante en el crecimiento de la ganadería y en la deforestación y empobrecimiento de los suelos. Opera una de las subastas de ganado más antiguas de Costa Rica. Otras empresas considerables son la Cooperativa Dos Pinos, la Cooperativa de Electrificación Rural (Coopelesca) y la Cooperativa de Ahorro y Crédito (Coocique). El embalse hidroeléctrico de Arenales el más grande del país y con una gran cantidad de proyectos más pequeños hacen que San Carlos sea factor importante en la generación de electricidad y en la contaminación de las aguas.

Más de 30 aserraderos muestran el tamaño de la industria maderera y su capacidad en la tala de bosques así como su aporte al cambalache atmosférico, aunque esta actividad, afortunadamente, ha venido a menos. La nueva amenaza se llama minería a cielo abierto y explotación petrolera, porque el subsuelo de la región está sobrado de minerales y líquidos preciosos, por tanto, apetecido por la voracidad del capital.

Otra actividad es el turismo. El Volcán Arenal, la Laguna del mismo nombre, El Parque Nacional Juan Castro Blanco, las Cavernas de Venado, los bosques originarios, las cataratas y sitios con aguas termales, los anchos ríos, sus márgenes y humedales, son los principales motivos para que miles de turistas visiten y disfruten de las abundancias naturales del cantón. Pero también la reconocida belleza de sus mujeres, con su colonial querencia, es motivo para pensar en un turismo diferenciado y transnacional. Sin embargo, y a tono con el sistema-mundo global, probablemente la actividad económica que ha experimentado mayor auge sea el narcotráfico con la secuela de excluidos y desechables en parques o bajo los puentes.

En cuanto al fútbol federado (en otros deportes aún no se despega, salvo el ciclismo, tal vez) el cantón estárepresentado por la Asociación Deportiva San Carlos, equipo reconocido como Los Toros del Norte, aunque, por su resonancia y colorido, sería mejor denominarlo como antaño, cuando el fútbol aún no era negocio globológico y casi todos sus jugadores nativos: Los Diablos Rojos

En referencia al arte, con omisión de algunos buenos músicos, de ciertos pintores y versificadores y de una hipocondríaca y colectiva manera de embriagarse y de escapar al Valle Central, o al norte brutal y revuelto, se está a la espera aún del poeta que coloree los tucanes, los pájaros bobos, las aves del paraíso, las guacamayas y lapas verdes, los formidables helechos arborescentes… Pero, sobre todo, al Gran Pájaro del Sol y la Luna. En fin, que nos coloque la paleta en su lugar. 

San José, agosto/noviembre del 2011.

Los textos en cursiva (menos “Vía del Tránsito”, “Los toros del Norte” y “Diablos rojos”) pertenecen al poema “Ciudad Quesada” del maestro nicaragüense José Coronel Urtecho.

(Del libro de Adriano de San Martín SAN LUCAS, CIUDAD QUESADA 2011 Y OTROS POEMAS, 2012)

HOGAR DULCE HOGAR

Aspiro hondo el olor del pan recién horneado

Las gallinas cloquean y se embuchan el maíz

que madre les ha ofrendado

Un caballo pasa raudo por el potrero

Daga pastorea y ladra fuerte

Padre atiende a los campesinos

Abuelo corta el cabello a Manrique

Otro de mis hermanos dispara un bala U

el pajarillo logra escapar a su puntería

La lluvia regresa y nos arrulla toda la noche

Hasta que despertamos con el bullicio

de las bestias de metal y del wall mart

que instalaron recién en el barrio

(Del libro de Adriano de San Martín Corrales SAMSARA)

COW BOY

Esto puede ser California o Texas,

Arizona quizás, Nevada o Iowa tal vez:

los picos plateados, el horizonte,

la cerca, la silla, la cuerda,

el jeans y el sombrero del cow boy

que dispara humo a través de la ventana

de la tv allá en Villa Quesada.

 (Del libro de Adriano de San Martín Corrales SAMSARA)

VILLA QUESADA

La seda del atardecer sereno

Arropa las cumbres del Platanar

El parque de la infancia

Reposa bajo la lluvia

Como un animal vencido

(Del libro de Adriano de San Martín Corrales SAMSARA)