Por Henry Esquivel Monge, escritor sancarleño

Hola como les jue, me imagino que después de la tamaleaa que se pegaron, la bebida de peo he chancho y que decir de los dulces de toronja y panes, se han puesto alentaos,

Pos les cuento que ya se cumplen 65 años que nos agarraron así de descuidaos los hombres de Somoza y nos invadieron y como me gusta las historias se las quiero contar.

Era una mañana nublaa y la gente del pueblo estaba ocupaa en sus cosas, unos ordeñaban, otros se preparaban para la faena, en las casas se olía el rico olor a café recién choreao y a tortilla palmea, de puro maíz.

De repente un ruio extraño pasó  entre la bruma y quienes divisado algo vieron un avión, el cual  pasó por el cuartel de la guardia disparando.

Hubieron muchos heridos y muertos y  en un santiamén habían soldaos nicas por toda Villa Quesaa, naide supo de donde venían y la Villa pasó a estar a la orden de el ejército de Somoza, Presidente de Nicaragua.

La vida se torno triste para toitica la gente, ya no se podía hablar tranquilo ni caminar, menos hacer compras y exigían suministro. Apenas si se podía cuchichar y muchos terminaron arrestaos.

La única salvación tenía que venir de la Capital y que Pepe Figueres, pero como llegar o cuanto si los caminos eran malos y por aire todos los días volaban aviones enemigos.

Se decían que eran ayuaos por los calderonistas entre ellos uno de los Kooper  porque decían que Figueres hizo fraude y querían derrotarlo del poer.

Pero no les aguanto mucho el gustito, porque cuando menos pensaron les calleron y los sacaron soplaos por el rio San Carlos.

La lucha no fue fácil y dieron varios días de peleas ,hasta dicen que atacaron en el avión a la capital y Liberia, pero no aguantaron lo bravo que les calleron los ticos.

Pronto las cosas fueron normales pero la gente vivió con el mieo y el recelo por mucho tiempo de que los confizgaos regresaran y toos vigilaban .

Hasta se las dejo para no hacerla grandota, pero si no me creen vaya a lo que agora es Ferry y pregunte por la placa de los caios, que dieron su vida por que nosotros fuéramos libres. Nunca lo olvieen.