• Durante más de 70 años la ciudadanía costarricense es partícipe del resguardo de las tulas y del desarrollo del proceso electoral.
  • Diversos controles cruzados blindan el proceso y permiten la custodia ciudadana.

San José, 18 marzo de 2022. Granparte del éxito de los comicios organizados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), reside en la puesta en marcha de medidas que blindan la seguridad del proceso electoral, y la aplicación de rigurosos controles cruzados en cada una de las etapas de su organización. El empaque y la distribución del material son prueba de ello; permitiendo que sea la ciudadanía costarricense, quien reciba y custodie las tulas o sacos en sus casas, tal y como ha sucedido por más de 70 años, resguardándolas hasta el 3 de abril, cuando tendrá lugar la segunda ronda para elegir la Presidencia y Vicepresidencias de la República.

Durante el empaquese desarrolló toda una cadena de custodia con vigilancia permanente, durante 24 horas, los siete días de la semana, por la Fuerza Pública, funcionarios del TSE y, a través de grabaciones en circuito cerrado de televisión.

Este proceso finalizó este jueves, cuando 86 funcionarios terminaron de empacar -en 11 diferentes estaciones de trabajo- 6.766 tulas para enviar dentro del territorio nacional, junto con los respectivos 79 sacos que se utilizarán en el extranjero y el correspondiente a la Isla del Coco. Cada tula contiene más de 30 materiales, que serán usados en las juntas receptoras de votos (JRV), dentro y fuera de Costa Rica.

Cuando finaliza esta línea de producción, se cierran los sacos con un marchamo de seguridad, debidamente numerado y con un código de barras, que permite asociar las tulas empacadas con el número de la JRV a la que pertenece.

Simultáneamente, el material empacado se ordena por rutas y es transportado en vehículos por todo el país, iniciando así la etapa de distribución. El TSE asegura este proceso con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés) instalado en cada camión utilizado, para dar seguimiento a su recorrido. Además, los automotores permanecen cerrados con candados y marchamos de seguridad.

En todas las rutas se asigna un funcionario electoral, encargado de controlar la cantidad de tulas entregadas por cantón. Adicionalmente, un miembro de la Fuerza Pública colabora en la custodia de ese proceso.

Al llegar a cada circunscripción, se entregan las tulas correspondientes a la junta cantonal y al asesor electoral del TSE, quienes una vez recibido el material, deben firmar el formulario de control.

Este viernes 18 de marzo se distribuirán las dos últimas rutas pertenecientes a varios cantones de San José y Cartago. Dentro del país se enviaron 6.740 tulas, incluyendo la del Área de Conservación Marina Isla del Coco (ACMIC), -esta última, desde el pasado 4 de marzo-. Y a partir del 31 de este mes, se entregarán 27 sacos a los Centros de Atención Institucional (centros penitenciarios).

En el caso de las JRV ubicadas en el extranjero, el material fue entregado entre el 8 y 10 de marzo a las empresas de mensajería encargadas del traslado a los consulados, donde se podrá ejercer el sufragio fuera de Costa Rica.

Ya para el sábado 19 de marzo, todas las juntas cantonales deberán haber recibido las tulas y, el sábado 26 de marzo, ese mismo material tiene que estar en manos de los ciudadanos que trabajarán en las JRV, el día de la elección.

Durante esta etapa, se quita el marchamo de seguridad para abrir los sacos, con el fin de que las personas autorizadas revisen su contenido y, verifiquen que la cantidad de papeletas corresponda al mismo número de electores inscritos en cada mesa de votación. Luego, se completa un acta en presencia de los diferentes representantes de partidos políticos y agentes electorales y, posteriormente, se coloca otro marchamo de seguridad para nuevamente cerrar la tula.

A partir de ese momento, los ciudadanos responsables de resguardar el material, lo trasladan a sus residencias para custodiarlo. Por eso, resulta común observar durante esos días, a muchos costarricenses llevando las tulas a pie o en sus vehículos, labor que enaltece nuestro sistema electoral, ejemplo en todo el mundo.