Por Henry Esquivel, Escritor sancarleño.

Muchas historias quedan en el olvido y otras se convierten en leyendas. Este es el caso de esta historia.

Cuentan los pobladores más antiguos, que hace muchos años una avioneta surcó estos cielos, haciendo ruidos extraños rumbo a esta hermosa laguna.

Otros cuentan como cortaba la copa de los árboles por volar cada vez más bajo. Dicen que se pudieron escuchar gritos de desesperación y lamentos.

Los vecinos corrieron de las fincas aledañas, todos podían jurar que caería en la laguna. La montaña era densa y de muy difícil acceso.

Algo que no podemos imaginar en la actualidad al ver como se ha transformado en un punto turístico y accesible para todos.

Algunos a caballo, otros a pie entre la densa selva, dicen que el primero en llegar fue don Humberto y solo pudo ver desde el lado sur, que es el más alto una luz que poco a poco se fue apagando.

Uno a uno fueron llegando los demás, sin embargo, ellos no vieron nada, solo la belleza de la gran laguna, la más grande del país en su especie.

Del suceso solo queda un misterio, algunos dan la teoría que fue un avión que despegó de Argentina y la última ubicación fue en las costas del caribe.

Otros que fue una avioneta que nunca se supo su procedencia quizás proveniente de alguna guerra y otros que esto no sucedió nunca.

Lo cierto es que aún a la fecha de hoy, hay muchos que dicen que si te paras en el mirador del sector sur de la laguna, en pleno verano, cuando el sol está a su mitad de la ruta, podrás ver con claridad la cola del magnífico aparato volador.

Yo la verdad nunca la he observado pero como dije antes, es solo una leyenda.