¿Son el odio y la cobardía, hermanos gemelos, en política electorera?: casos de perfiles falsos en Upala

Por el Dr Luis Montoya Salas, Comunicólogo, para El Norte Hoy

Un perfil falso en las redes tiene un solo propósito: destruir la dignidad de otra persona a quien considera inferior de sí mismo.

Alcanzar el poder es una meta innegable de los partidos políticos. El asunto de fondo es cómo lograrlo, qué harán con él y con quien lo compartirán.

La campaña electoral recién pasada tuvo, en Upala, características inéditas. Es decir, quedó muy marcada, la diferencia entre la “campaña subterránea, ofensiva y degradante” de los perfiles falsos y la propaganda o publicidad dirigida a informar y persuadir a los electores de las cuatro opciones ideológicas en contienda: El PLN, apuntando por el continuismo con su frase “Siempre lo viejo fue mejor”. El PUSC-PAC en coalición camuflada, invisible  como partidos y sustituido, en cambio, por el sustantivo-adjetivado “YAMI ALCALDESA”, conciso, seguro, directo, a-político.  NUEVA REPÚBLICA, con una promesa que remitía a sus raíces “Volvamos a creer”. El PARTIDO REPUBLICANO, sin ninguna promesa, más que sus tres baluartes, candidato a la Alcaldía de Upala y  sus dos vice-alcaldes.

Cuatro perfiles falsos aparecieron, por primera vez apuntando a tres candidatos en particular, cargados de odio, obscenidades y pornografía. Es como si a cada uno se le hubiera asignado la tarea de destruir a tres candidatos, con excepción de YAMI ALCALDESA.

Estos perfiles fueron: UPALA ARRECHO. Sus blancos de ataque, Martín Murillo del Partido Republicado y Juan Acevedo, del PLN. JP Zeledón, se ensañó contra Juan Acevedo, de una manera creativa, pero cargada de un odio que aumentaba con cada meme publicado.

También se sumaron otros dos nombres de perfiles falsos: Juan Miranda, la emprendió contra Henry Valerio de Nueva República, al igual que Alfredo Espíndola, el más obsceno, enfermizo y obsesivo sexual de todos los perfiles señalados.

¿TIENEN ROSTRO HUMANO REAL, ESTOS PERFILES FALSOS?

Paradójicamente, por tratarse de perfiles falsos abren el portal para trazar su personalidad oculta. Podríamos por ejemplo, a manera de suposición, ni siquiera de hipótesis, sugerir que Alfredo Espíndola estuvo cerca del Partido Restauración Nacional, en la pasada campaña electoral. Juan Miranda podría ser una persona joven, creativa, con acceso a tecnología tipo photo-shop, pagado por algún partido, ¿el PUSC, quizás?. Porque YamiAlcaldesa, salvo en una ocasión cuando apareció la figura de Elizabeth Odio y el partido  Nueva República denunció la presencia del aborto como punto de unión entre Odio y YamiAlcaldesa, nunca fue atacada, ni se preocupó por atacar a nadie. El caso extremo es el de JP Zeledón. Este perfil falso no escatimó tiempo ni recursos para impulsar una campaña de ofensas directas a Juan Acevedo. Y oh, paradoja, podría tratarse de alguien muy cercano al excandidato del PLN Juan Acevedo, pues tendría acceso a expedientes y sabría  cómo y por dónde atacarlo. Y Upala arrecho, ¿podría ser una pieza camuflada del PUSC-PAC = YAMI ALCALDESA? Subrayo. No soy yo quien debe demostrar si estas suposiciones corresponden a determinada verdad. Puesto que legalmente es imposible demostrarlo. Pero nada ni nadie me puede impedir sugerir si aquello oculto tiene a alguien en el otro extremo del portal del anonimato.

¿QUÉ IMPULSA A ESTAS PERSONAS A RECURRIR A LOS PERFILES FALSOS?

El uso de pseudónimos para esconder el nombre real ha sido utilizado desde tiempos remotos. La principal razón era luchar contra regímenes corruptos en la clandestinidad y escondidos en nombres falsos para protegerse y también, a su familia. Hoy, esa posibilidad se traslada a las redes sociales, agravada por la realidad jurídica de Costa Rica que vuelve difícil, muy difícil identificar un perfil falso y aplicar las sanciones de protección a la intimidad.

Ahora bien, la decisión de ocultarse detrás de un  nombre falso implica la voluntad de renunciar a su propia identidad con el propósito de ejecutar un acto rechazado por la sociedad de referencia. En el caso de esta campaña electoral, el único propósito es denigrar, ridiculizar, ofender y destruir la honra de las personas, sin pruebas debidamente fundamentadas y recurriendo a figuras retóricas como la metáfora, la hipérbole para hacerse del poder.

¿TIENEN EFECTO REAL ESTOS PERFILES FALSOS SOBRE LOS VOTANTES?

No existe una relación directamente proporcional entre la publicación de memes peyorativos, ofensivos y su efecto favorable  sobre la gran mayoría de votantes. Estos memes provocarán reacciones como burlas, frases prejuiciosas, sólo en quienes desean ver perder a determinado candidato y así se expondrán más a estos mensajes, reforzando sus opiniones y voluntades. No obstante, quienes respaldan al candidato ofendido más bien, fortalecerán su apoyo.

El daño mayor es sobre la estima, la identidad, la individualidad del ofendido. Y el daño es mayor en el tanto es imposible identificar el perfil falso.

¿POR QUÉ DEBE EL PUEBLO DE UPALA REPUDIAR ESTE “ESTILO” DE PROPAGANDA SUBTERRÁNEA?

Ha sido demostrado, con fuertes argumentos que el exceso de mensajes dirigidos a cuestionar a un dirigente político alcanzan un punto de saturación después del cual, el efecto se revierte y el dirigente cuestionado se convierte en víctima y empieza a ganar adeptos, debido al principio “muy tico” del POBRECITO. Y la frase argumentativa: “Después de todo no puede ser tan malo”. O como durante la campaña electoral de José María Figueres  y sus famosos chorizos colgantes como collares acompañados de la frase “SOMOS CHORICEROS. ¿Y QUÉ?” con lo cual ganaron las elecciones.

Tácticas bajas, oscuras,  como la de los perfiles falsos aquí reseñados sólo logran introducir una práctica ajena a la política upaleña: la del odio, la del recurso a lo más bajo y perverso del ser humano. Al punto que deben ocultarse en perfiles falsos para lanzar insultos, noticias falsas montadas para engañar a los incautos.

Y así como existe aquel refrán “Es de mal nacidos ser mal agradecidos” así podríamos decir “Es de mal paridos, ser cobardes, odiosos y desvergonzados”.